
Hace algunos ayeres (no tantos, a decir verdad) me encontraba yo en un estado de ebriedad difícil de superar sin llegar a la inconsciencia. Resumen: Fondos intercalados de vodka-uva y tequila-naranja en una barra libre en Pride. Muchos. Muchos.
En algún momento de la noche, me bajé de la pista bastante mareada y regresé a la mesa, donde minutos después se sentó al lado mío una pelirroja (que no era "La Pelirroja", era otra..) con la que estaba saliendo y no saliendo desde hacía "bastante", considerando mis costumbres nómadas de antes de Mango.
La cabeza se me iba a caer en cualquier momento, era sumamente difícil enfocar y sentía como me desparramaba lentamente en la silla. Acomodé mi cabeza en el hueco entre su cuello y su hombro, me agarré de la silla e intenté respirar pausado, como si eso realmente fuera a hacer algún efecto cercano a la sobriedad con todo y los litros y litros de alcohol dentro de mi cuerpo.
No supe ni cuando, ya nos estábamos besando. Y nos estuvimos besando, según me reportó la gente sobria alrededor, por un lapso considerable. La mujer besaba bien, para que mentir.. pero la verdad cuando tuve que despegarme para respirar, me sacó la onda el hecho de andarme embarrando en público y pedí un inmediato traslado a mi casa.
El traslado incluyó un make-out leve en algún punto del periférico y uno bastante menos leve estacionadas frente a mi casa. En esas andábamos cuando la "temperatura" comenzó a subir drásticamente y, fuera de todo pronóstico, mi nivel de sobriedad también.
- ¿Qué hacemos ahora? - Me preguntó, mientras enfatizaba sus negras intenciones con su lengua en mi cuello.
Casi pude oír el foco encendiéndose dentro de mi cabeza.
-Dormir
Y le regalé la mejor de mis sonrisas antes de bajarme del carro y entrar a mi casa.









