También me gusta leer lo que piensan de lo que pienso. Comentarios, por favor!

lunes, 30 de marzo de 2009

Twilight




Estuve renuente durante meses. Odio "ese tipo de películas", de fotografía pálida y con historias de amor prefabricadas.



Hoy finalmente la vi y no pude haber estado más alejada de la realidad. Probablemente fue arrojada a mi existir en el momento preciso, probablemente antes no hubiera dejado el sabor de boca que hoy me dejó.

No haré una sinopsis ni un comentario, mucha palabrería que no ayudaría a los que ya la vieron, ni a los que la van a ver, ni a los que no la quieren ver.

Me limito exteriorizar el asuntito que me da vueltas aquí dentro mientras tarareo Flightless Bird:

Casi una década atrás, yo soñaba despierta con algo parecido. Enamorarme al grado de sacarlo por los poros. Enamorarme intensamente, darlo todo, no tener miedo. Sobre todo soñaba con tener frente a mi a ese "alguien" que al mirarme se le erizara la piel, que tuviera esa necesidad imperiosa de protegerme, que me extrañara aún con solo cerrar los ojos y que no pudiera quitarme las manos de encima, que no pudiera dejar de tomar mi mano, que no pudiera dejar de acariciarme, de respirar cerca de mi cuello.

Era mi punto de fuga..

Por las tardes era mi punto de fuga. Tirada boca arriba con la mirada perdida en algún punto del techo, me dedicaba a crear situaciones con aquel personaje irreal a quien no detallaré por respeto y amor a mis recuerdos.

En efecto, me amaba. Sus manos siempre estaban buscando el momento preciso para pasar desapercibidas y poder rozarme con la punta de los dedos el hombro derecho.. o cualquier otra porción de piel. Eso lo era todo, aunque fuera nada, en realidad.

Hoy, después de meses de negarme, acepté a ver Twilight. Como dije antes, probablemente estaba esperando a que fuera el momento preciso. Probablemente, también, la película en efecto sea una pésima producción y adaptación del libro, probablemente no sea la mejor película de mi vida, es lo más seguro.

Sin embargo me hizo recordar lo que quería en un principio, cuando no conocía boca que no fuera mía. Me hizo recordar el pensamiento primigenio, detonante, cuando la idea de amor era pura y no tenía miradas de ojos bonitos, ni olor a sándalo y vainilla, ni lágrimas derramadas, ni caricias detrás de una puerta, ni besos en los dedos, ni uñas clavadas en la espalda.

Me hizo recordar lo que quería entonces y me hizo darme cuenta que no me he alejado tanto de ese pensamiento detonante.

Probablemente el amor que yo soñaba hace casi una década sea ese "imposible" que hace interesante el caminar diario, probablemente todos los años entre las tardes tirada sobre mi espalda y el día de hoy me han hecho percibir y reaccionar de una manera diferente a como lo hubiera hecho entonces.

Sin embargo el corazón no me ha dejado de latir, a pesar de todo y en algún momento existirá alguien que no pueda quitarme las manos de encima.

domingo, 29 de marzo de 2009

Que siempre si (:


Agradecimiento a todas las que me tomaron la palabra y ofrecieron un intercambio sexual-monetario para patrocinar mi boleto.


Hice cuentas, y si no gasto un solo peso, puedo costearlo en una zona medianamente decente, sin tener que recurrir a ningún favor sexual.


Soy suficientemente feliz como para sobrevivir por una semana con puras cosas cocinadas por mi (guacala..), no ir a NINGUN lado mas que a la escuela para no gastar gasolina, no salir it all, a menos que no se necesite desembolsar, y por supuesto, vivirmela con botellitas de agua en mi bolsa en lugar de comprar mi maravillosa lata de té.
Mañana corro a comprar mi boleto.
Buenas las tengan.
P.D. ¿Alguien más va a ir...?


jueves, 26 de marzo de 2009

Viene la Sariñana



Si, viene con Zoe.




Si, va a estar poca madre.




Si, la amo de aquí a la luna y de regreso.




Si, me muero por escuchar y berrear "Mediocre" y varias de las viejitas.


Si, además me muero por verla a lo lejos y sabrosearla discretamente.



O indiscretamente.






No, no voy a ir.






¿Por qué?






Por pinche pobre.


Por no ser novia de un viejito millonario.






Por no ser una columnista asalariada.






Por no trabajar en Starbucks.






Pero sobre todo...






Por no tener una virginidad que subastar en Ebay!




Si alguien quiere participar en una subasta de mi no-virginidad.


Ofrecer apoyo económico a cambio de sexo.


O bien, simplemente pagarme el boleto a cambio de tres deseos...


Tiene mi "Si" asegurado.


martes, 24 de marzo de 2009

Break Up Party


Sigo sin sentir nada. Se puede deber a tres cosas:


  1. Que tenga el sentimiento atorado.

  2. O que aun no me caiga el veinte.

  3. O.. que igual nomás esta vez no lloraré.

Cualquiera de las razones será determinada más adelante, cuando se me desatore el sentimiento, o me caiga el veinte, o siga sin sentir nada. O sea, no es que no sienta nada, nada.. siento raro, siento un poco de alivio, siento decepción, siento bastante coraje para ser sincera, pero ese estado de tristeza que te sofoca, y ese llanto incontrolable, y ese peso sobre la espalda.. la verdad, no.


¿El título? Si, se que propiamente no era una "relación, relación", como tal, pero lo que sea que haya sido estaba por mi parte bastante cercano a que lo fuera. Se que sin una "relación, relación", no se puede tener una ruptura.. pero me vale kilómetro y medio de riata.


QUIERO TENER MI BREAK UP PARTY!


Con helado en cubetas del tamaño de las de Comex, pizza extra grande, películas ñoñas, chocolate y por supuesto, alcohol (cantidades moderadas, obvio!). Tener mi cuarto ocupado por mis amigas mentándole la madre a la tele por el imbécil de turno en la película ñoña de turno, diciéndome que encontraré a alguien mejor, que valgo mucho, que me quieren, me admiran, me adoran y me pondrían un altar con cinco velitas en forma de chichis y a San/ta Antonio/a de cabeza por que me merezco a alguien que me corresponda.


¿Por qué? Por el simple hecho que nunca la tuve.. ni eso, ni la religiosa Break Up Peda con consecuencias inimaginables.


¿Por qué?


Por que la primera vez que hubo ruptura, me pasé un año llorando y berreando varias horas al día, y cuando por fin dejé de llorar el momento había pasado, además de que más tardé en dejar de llorar que en volver a sus brazos.


La segunda, la mandé al carajo, lloré dos lágrimas: acto seguido, me desconecté el cablecito de "sentimientos" y no volví a llorar, salvo cuando estaba peda. No lo conecté hasta muuucho tiempo después, y nuevamente, el momento ya había pasado.


Así que, ahora es cuando. Asiduas lectoras que entran en mi estrecho y selecto grupo de amigas, háganme un huequito en su agenda en este fin de semana y estén atentas, hasta nuevo aviso.


Buenas las tengan!

Trasfondo


Varios días después, me presento a explicar las tres líneas del post anterior y la canción de aquí a la derecha, pero nomás no se que escribirles. Me ahorro el trabajo, copio y pego mis palabras directamente de la conversación de anoche. Solo incluye mis palabras, es lo único que me pertenece:

"Se que no tiene nada que ver contigo, pero tengo historial con eso y me fui haciendo hipersensible a este tipo de situaciones de desapego total al "nosotras", cualquiera que este sea. No te voy a dar ejemplos.. pero ¿48 horas? Esta directamente relacionado con los 30 días que usualmente son necesarios para volvernos a ver.

Estoy cansada de tener razón, caray.. y que las decisiones vayan por mi cuenta! No soy yo la que debiera decirte entonces, si tu sabes bien cual es tu pecado. Sabes que le estas jalando el hilo y que la cosa se va deshaciendo.. y que yo nomas por puro orgullo y coraje le jalo a ratos por que estoy hasta la madre.

¿Entonces? O sea, si lo sabes, ¿por que te limitas a darme la razón cuando te lo reitero? ¿Ya te diste por vencida? ¿O tienes miedo? ¿O nomas te da hueva pelear tantito por mi? Por que si es así, deberías decírmelo de una vez, en lugar de darme la razón y bajar la cabeza.

Que no estás en tu mejor momento, que no son mis problemas.. Pues si lo son! nomas por que tienen que ver contigo, lo son.. ¿Que crees que todo se resume besuquearse después de comer sushi y fajar detrás de una puerta? Yo podría estar para ti carajos.. Si, me fui, sin embargo por mas encabronada, si me necesitabas, hubiera regresado.

Pero no lo hiciste, y no te culpo, pero solo tiene un motivo: no soy parte de tu vida. Todo lo anterior lo entiendo, también he estado de mierda hasta el cuello.. sin embargo aquí el perderme no es prioridad, no lo es.

Solo quería que me quisieras, pero no solo de dientes para adentro. Y eso no sucedió, y está comprobado que no va a suceder."

Tan, tan.

Por alguna razón ando en frío, no he soltado ni una lágrima ni se me retuerce el corazón. Inexplicable.

No me arrepiento de nada de lo que hice, dije o sentí. Estos meses de no-relación, de no-compromiso y de no-responsabilidad me sirvieron para aprender, principalmente aprender que igual y lo que busco es quitarle los "no" de ahora en adelante.

Buenas las tengan.

viernes, 20 de marzo de 2009

A huevo...

Me cito:

No te pude desechar la primera vez, hace mucho. Ni la segunda, ni la tercera.

Vamos por la cuarta.

Ni te molestes.

jueves, 19 de marzo de 2009

Alitas

Me quité los zapatos y subí las escaleras despacito, sin hacer ruido. Salté con cuidado el escalón con la loseta rota. Al llegar al final de la escalera caminé arrastrando los pies para que en el piso de abajo no se escucharan mis pasos.

Mi tía estaba preparando la comida en la cocina, justo debajo del cuarto donde había entrado segundos antes, tratando en vano que la pinche puerta no rechinara. Arrastré los pies hasta llegar al fondo y busqué a tientas la chapa de la puerta del vestidor (siempre me he preguntado como puede haber tan poca luz en ese cuarto).

Al abrirla no se me hizo tan difícil ver: habían dos velas encendidas sobre platos con agua, en una mesita con un mantel tejido. Sobre la misma mesita estaba un jarrón con un ramo de flores de cempasuchitl, una imagen del Divino Niño y una de Cristo Rey, un San Judas Tadeo viejito, con la nariz despostillada, una foto de mi bisabuela María y una cajetilla de Alitas azules.

Cerré con seguro el vestidor y me senté en el suelo, al lado de la mesita que fungía como altar. Estiré la mano y jalé la cajetilla de Alitas y los cerillos, de esos que tienen una Venus en la cajita.
Saqué un cigarro muy segura de mi misma, pero no fue suficiente para no fracasar en los tres primeros intentos de prenderlo.

Finalmente empezó a salir humito y lo aspiré con cuidado. No tosí, como tosen todos los escuincles gringos en las películas cuando el amigo gandalla les enseña a fumar, pero si sentí como me raspaba la garganta. Aspiré por segunda vez, en los labios me quedó un sabor dulce, como de confitura de chicle.

Después de agarrar confianza, dejé de sostenerlo como porro y lo agarré como "los grandes", entre el dedo índice y el medio. Aspiré más veces, tratando de pasarme el humo y no solo dejármelo en la boca. Estaba como hipnotizada con las formas del humo que salía de mi boca y del mismo cigarro.

Aspiré por última vez antes de que la colilla me quemara los dedos -esas madres no tienen ni filtro- y saqué el humo por la nariz, provocándome unas ganas de estornudar marca diablo, mismas que me aguanté hasta llegar a una toalla colgada en el perchero, para amortiguar el sonido.

Oficialmente había fumado. Y nadie me había enseñado. Es una de las pendejadas por las que a los 12 años te sientes realizada.

Tomé el segundo cigarro de la cajetilla y lo volví a prender, con mucha menos dificultad que la primera vez. Como al tercer toque, levanté la vista y vi el reflejo del retrato de mi bisabuela en el espejo. Tenía más o menos la edad que tengo ahora, sin embargo dista mucho de mi realidad y en aquel entonces distaba aun más: ella tan peinada, tan acicalada, en traje sastre color marrón y con los rizos acomodados perfectamente haciéndole marco a su cara. Vamos, que entre esa foto y yo no hubo ni habrá un solo punto en común.

Sin embargo por primera vez en las muchas que había visto ese retrato, sentí que había algo "entre ella y yo". Siempre había sido mi bisabuela "igualita a mi" por lo que me contaban: la que tenía el mismo carácter de la chingada que yo, la que se salía a mojar "como perico" cuando llovía, la que se comía primero la orilla y después el centro de las empanadas, la que carajeaba a todos por parejo, la que fumaba como chacuaco..

Hoy me encontraba yo sentada, fumándome lo que simbólicamente eran sus cigarros. Los mismos Alitas azules había fumado hasta que la colilla le quemara las yemas de los dedos quién sabe cuántas veces en ese vestidor.

- Que cagotiza me hubieras puesto cuando descubrieras que te faltaban dos cigarros de tu cajetilla - susurré mientras me paraba y guardaba las dos colillas en la bolsa del uniforme -pues ya que sean tres, ¿no abuela?, pa' que valga la pena el desmadre.
Nota: No encontré una imagen digna para el post..
y la foto de mi abuela está muy lejos.

miércoles, 18 de marzo de 2009

lunes, 16 de marzo de 2009

En el mismo lugar...


A las cuatro de la tarde me di cuenta que no era un deja vu, si no que realmente había estado ahí cuatro años atrás.


Después de varios meses viviendo sola sin extrañar a absolutamente nadie de mi pasado, después de no soltar una lágrima, después de no sentirme incompleta a pesar de que "mi todo" había sido dejado atrás drásticamente poniendo tierra de por medio, me supe completamente sola.


Mi relación terminó y las horas libres de mi tarde se vieron vacías por primera vez desde el día que puse un pie en ésta ciudad, mi teléfono dejó de sonar, mi estado anímico decayó, mi "yo social" se volvió un mito y compensaba mi soledad escribiendo. Me supe completamente sola. No había nadie para mi en una ciudad en la que tampoco conocía a nadie.


Por primera vez extrañé, y extrañé mucho. Al principio ocupaba mis tardes vacías de besos y de pláticas largas en pasos sin prisa, bajo el sol, bajo la lluvia, bajo la luna... me hacían sentir menos estúpida, me llenaban la cabeza durante esas horas libres, me servían para no pensar.


¿En que pensaba cuando no caminaba? En que irónicamente, no sabía hacia donde caminar. En que me encontraba en un punto de no retorno, en el que no había forma alguna de volver sobre mis pasos por que era demasiado tarde, sin embargo tampoco sabía como seguir hacia adelante. Todo a mi alrededor se movía y yo permanecía estática.


Un día las caminatas no fueron suficientes y me dediqué a dormir durante la tarde, escribir durante la noche y hacer como que iba a la escuela, salvo el 50% de las veces en las que me iba a la playa a "no pensar" con Azul, la única que fue mi hermana, mi mamá y mi amiga durante todos esos meses con toda la responsabilidad que se puede tener a los 16 años.


La vida siguió su cauce, vinieron tiempos peores y sentí desfallecer, tanto física como psicológicamente. De alguna manera logré salir adelante y me sentí orgullosa de llegar a donde he llegado después de estar pegada al piso.


A las cuatro de la tarde me di cuenta que no era un deja vu, si no que realmente había estado ahí cuatro años atrás.

Hoy las cosas son diferentes, sin embargo sentí nuevamente una sensación de no valer nada, de no pertenecer, a pesar de saber que no es así. Me doy cuenta que se debe a que mis prioridades no son las que deberían, ni como metas en la vida ni como acontecer diario y estoy viviendo "para" y no "por", soy un efecto en lugar de ser una causa, y me vuelvo moldeable y manejable y tonta.


Nuevamente no puedo volver sobre mis pasos y a pesar de no estar sola, así me siento algunas horas al día. Tengo un camino frente a mi, pero por alguna razón no me atrevo a dar pasos tan largos como debería para llegar de una vez tren y subirme, del que no se como ni cuándo me bajé.


Después de caminar tanto, vivir tanto y crecer tanto, hoy a las cuatro de la tarde sentí furia por saberme parada en el mismo lugar.


1:53 AM Cita de la Noche


"No soy hétero, no soy les y estoy segura que...

NO SOY UNA ESPONJA DE MAR"

sábado, 14 de marzo de 2009

Such a mess!



Tiene como un año que no me ponía tan ebria públicamente. Probablemente había tomado en esa cantidad.. probablemente, pero no en un lugar de "no-confianza", con 150 personas a mi alrededor y un escote que, estratégicamente, crecía según corrían las horas y los centilitros de alcohol.
No llegue a quedar en calidad de trapo, sin embargo tengo leves lagunas mentales y conciencia de algunas estupideces dichas. Contacto físico y confiancitas con gente con la que no las había agarrado en el trato diario durante más de seis meses, vocalización nula mientras le llegaba al tono de "x" canción de Belanova versión remix, dos de dos victorias en "foooooooooondo, foooondo!" de Bacardi Blanco con agua mineral al tiempo en vaso desechable, intento fallido de que una amiga no vomitara el baño del antro y recuerdos borrosos del amanecer siguiente, tirada el el baño de otra amiga con la blusa cayéndome sobre el hombro derecho, después en el sillón de su sala, después de nuevo en el baño...
Mi sentido del oído se agudizó, lo cual fue bastante inconveniente dado que iban a llegar a hacer una instalación eléctrica: martillos, taladros, pies con zapatos mineros. "¿Qué hice para merecer esto?" escuchaba (quedito) dentro de mi cabeza mientras me empinaba mi tercera botella de agua para pasarme dos aspirinas.
Sin embargo eso no evitó que al caer el sol, fuera de ociosa al centro a hacerme éste tatuaje temporal, y luego a ingerir algo por segunda vez en el día, que no fuera agua, y luego a una fiesta donde jugué botellita y "Yo nunca, nunca..", y propusieron en vano que Palm me besara como castigo (guácatelas!), solté que había besado y fajado a alguien "de mi mismo sexo" y CASI me hacen besar a un amigo, pero a cambio de mi virginidad osculatoria respecto al género masculino, permití que dicho amigo me "tecleara".
Dos noches seguidas.. hoy toca descanso.
Lo mismo dije ayer, espero que hoy me deje de mamadas.
Buenas las tengan.

martes, 10 de marzo de 2009

No he escrito por que...


Pero a partir de mañana, vuelvo a la normalidad.

Desde mi nuevo hábitat.

viernes, 6 de marzo de 2009

Epitelio Olfativo


Nunca había sido consiente de mi sentido del olfato hasta hace cinco años.
Para mi sorpresa, reconocí el perfume de Nube después de pasar una sola tarde con ella. Un mes después de esa tarde, una chava de la secundaria entró al salón y yo levanté la vista de chingadazo: en efecto, olía como Nube. Ni idea de que perfume era, solo olía a ella.
Eso me puso a pensar en las miles de veces que dije "huele a.." y todo el mundo se me quedó viendo con cara de WHAT THE FUCK..?.
Es fácil volver a tener cuatro años al oler un aceite de duraznos con canela que existe aún en casa de mi abuela, todas aquellos atardeceres llorando por extrañar a mis papás a kilómetros y kilómetros de distancia, los amaneceres con olor a frío, olor a huevos con ejote y a quesadillas de tortilla de maíz que me recordaban tanto que me había amanecido lejos de casa.
El olor a frío.. parecido al olor a Navidad, que hace mucho no siento. Olor a cosas horneándose, a carreras por la casa, a que se te hace tarde, a perfume caro, a tela nueva (de ropa estrenándose), pero sobre todo el olor a frío que no hay calificativo que le quede.
El olor a libro nuevo, a pesar de haber leído relativamente desde que aprendí a hacerlo, me remota a una época entre los 12 y 15 años en la que desayunaba, comía, merendaba y cenaba libros, en las que mis regalos de cumpleaños, navidad y Reyes eran libros y en la que mis papás tuvieron que instalar un estante improvisado en una pared de mi cuarto por que ya no había dónde más ponerlos.
El olor a libro viejo, en cambio, me recuerda a aquellas vacaciones en la misma casa del aceite de duraznos, varios años más tarde. Revisaba entre los estantes de libros y me encontré con un libro que tenía escrito el año 1923 en la primera hoja. Lo leí por pura curiosidad y me encontré con un cuento árabe que mi abuelita me contaba por las noches para dormir, después de que terminaba mi sesión de lágrimas nocturna. Lo guardo como una reliquia.
El olor a lluvia me recuerda a mi pueblo, donde llueven los 365 días del año, me recuerda a cuando yo jugaba en la lluvia, solapada por mi nana. A la vez que iba en el camión de regreso a mi casa y lloraba amargamente mientras la lluvia pegaba en mi ventana, y al bajarme, sentí que las gotas de lluvia cayendo bruscamente sobre mi, pegándome el pelo a la cara y enfriándome hasta el último centímetro cuadrado de piel eran menos dolorosas que lo que me estaba quemando por dentro.
El olor a ajo, a comino, a arroz congrí o cualquier variante de éste me hace viajar hace algunos pocos años atrás con Lápiz Azul, a las tardes en calzones y camisa del uniforme cagándonos de risa mientras bailábamos reggaetón, a las muchas tardes que pasamos platicando en las escaleras, a una vez en específico, cuando de la risa pasamos al llanto y nos abrazamos y nos supimos hermanas.
El olor a mota me recuerda a Erin, a las noches rodeada de gente con rastas y pantalones de manta, a la fusión con el incienso quemándose y con el olor de su piel llena de aceite de coco. A los múltiples grados de ebriedad, a las pláticas sin sentido en spanglish, a ese a la combi pintada de colores con almohadones dentro y a el sentimiento de libertad.
Muchos olores sin mencionar, muchos.. pero tengo que comenzar a transformar mi cuarto en el cuarto de una veinteañera decente, madura y respetable por que mi "tribu" llega en unas horas.
Post dedicado a Palm, por haberte fallado justo
ésta noche tan importante.. a veces la familia no
es más que un estorbo, sé que me entiendes.

Me aguanté las ganas de mear...

Las ganas te llegan cuando menos te lo esperas. Aún faltaba caminar bajo el sol bastantes cuadras para llegar a mi casa y me dieron ganas de wixar (mear, orinar, regar las plantitas..). ¿Qué hago? El baño más cercano que se me ocurrió fue el del 7 Eleven.


Me compré un refresco nomás para "ganarme el pase" y pedí el baño.

JAMAS debí haberlo hecho.

ADVERTENCIA: Las siguientes fotos no son aptas para personas con sensibilidad a cosas bien pinche puercas..



Y todavía se atreven a poner éste letrerito justo arriba de la taza que apesta a meados:



Que poca madre, señor que pone letreritos en los 7 Eleven! Es usted un mentiroso culero..

Gasté $10.00 para poder entrar a un baño donde NO oriné.. la no-meada más cara de mi vida.

martes, 3 de marzo de 2009

Asomándose..


No me dejaba escribir.. el sonido de las teclas le parecía demasiado atractivo como para contenerse y no "cazar" mis dedos. La aparté y dije NO, en voz alta. Ella, muy ufana, se echó detrás del monitor de mi lap y me castigaba con el látigo de su desprecio, asomándose de vez en cuando y luego volteando hacia otro lado con indignación.
Dicen que las cosas se parecen a su dueño.
(y quien lo dice, es sabio..)

lunes, 2 de marzo de 2009

Nana


Llegaste justo en el preludio al nacimiento de mi hermana. Apenas minutos antes de sufrir el cambio drástico de la aparición de un ser que me hacía competencia, que me quitaba el protagónico familiar y que hacía menos frecuente el abrazo, ya de por si ausente, de mi figura materna. Llegaste justo antes de que mi figura paterna se metiera en política derechista, se le descompusiera el carácter y convirtiera los festivales de Día del Padre y las pastorelas en una búsqueda interminable de su cara entre la gente, sin encontrarla.

Me preguntaste mi nombre, aunque ya lo sabías. Tus ojos redondos y tus cachetes me convencieron de estirar mis bracitos y dejarme levantar del suelo de mi cuarto. Y te empecé a querer.

Preparas, hasta la fecha, las quesadillas más ricas del mundo. Te he visto hacerlas y no le echas polvitos mágicos, son solo quesadillas.. pero si las preparas tu saben a gloria. Hoy recuerdo con nostalgia las mañanas en el colegio de monjas, sacando dos quesadillas perfectas de mi lonchera, sentadita en una de las escaleras.

Los mejores recuerdos que tengo de mi casa son contigo. Tu y yo solas por horas, preparando la comida, meciéndonos en la hamaca, poniéndome las calcetas, jugando a que yo era cantante arriba de los sillones de la sala.

Cuando llovía, me dejabas salir a jugar y a mojarme antes de que me bañaras. Corría por todo el patio de atrás jugando con mi perro, que en ese entonces estaba de mi tamaño. Siempre me esperabas con una toalla enorme y me envolvías como tamal. Era delicioso sentir las gotitas de agua caliente caer sobre mi piel fría de agua de lluvia, y luego envolverme en mil sábanas a platicar contigo.

Cuando me tocaba escuchar gritos que no merecía, te acercabas a mi exilio y podía ver a través de la humedad de mis ojos, los tuyos llenos de impotencia. No me abrazabas hasta que yo te abrazaba, yo no te soltaba hasta que tu me soltabas.. era una regla no escrita.

Y cuando crecí y nadie me entendía, eras tu quien no solo me preguntaba cómo me había ido en el colegio, si no se quedaba a escuchar la respuesta. Te contaba todo mientras comía con las piernas cruzadas arriba de la silla y los codos sobre la mesa, mientras tu, en la silla de al lado, me rascabas la espalda.

Hoy ya llegó el "cuando seas grande" del que tanto hablábamos, y vivo muy lejos de ti. Tu tienes la culpa de que yo no cocine, de que no me guste tender la cama, de que sea una checha, de que extrañe tus quesadillas, de que sea sarcástica, de que no me de pena llorar, de mis buenos recuerdos al ver para atrás, de que regrese a mi casa de vez en cuando, de que sepa decir "te quiero", de mi adicción al te, de que no deje que nadie me vea la cara de pendeja, de que haya aprendido a abrazar como se debe, de que sepa coser botones.. de todo lo que soy ahora, Nana, de todo.

Gracias por levantarme del piso de mi cuarto aquella tarde.


domingo, 1 de marzo de 2009

En algún momento...


Fue en algún momento a finales de Octubre. Las hojas de los almendros se estaban cayendo, lo recuerdo por que al caminar sentía el crujido seco bajo mis pies.. Había una feria: la calle principal estaba llena de puestos de comida, de vendimias con toldos de colores y de gente caminando sin respetar el perímetro de tolerancia.

Yo nunca te había visto, sin embargo, sabías más cosas de mi que cualquiera alrededor mío elegido al azar. Hablábamos diario, por horas, y en algún momento de la noche parecíamos amigos de toda la vida, a pesar de conocernos hace apenas pocos meses.

Me decías las cosas como no estaba acostumbrada a escucharlas: al chile. Puedo afirmar que fuiste la primera persona con la que pude desechar ese filtro que tenía entre la cabeza y la lengua, deshacerme de cualquier pose a la que estuviera acostumbrada para proteger esa anormalidad de ideas que me pertenecía a los trece años.

Contigo no tenía que encajar en ningún molde, no tenía que ser el prototipo de puberta de escuela pagada, no tenía que ser "niña". Hablábamos de igual a igual, sin pudor y sin vergüenza.

Ese día sentía el crujir seco de las hojas de los almendros bajo mis pies.

Te vi de espaldas, pero mi pubertad me impidió acercarme primero (de ese día a la fecha no he podido acercarme primero.. comienzo a sospechar que no fue la pubertad). Vivíamos aquella época en la cual nuestros dos años de diferencia parecían décadas y eso, sumado a los varios centímetros entre mi cabeza y la tuya, hacían crecer un abismo a la vista de todos.

Me viste y te acercaste, sentí esos 45 segundos de incomodidad en los que te acostumbras a vincular un nickname y letras verdes, a un cabrón con ojos grandes y voz grave. Pasados esos 45 segundos, tus palabras se volvieron letras verdes y caminabamos por la feria.

En algún momento nos alejamos de la gente, atacándonos con grandes cantidades de espuma en aerosol. Escribimos nuestros nombres en el pavimento y nos embarramos pelo y piel, terminando con el sudor y el sol, barnizados con una mezcla pegajosa. Por si no fuera suficiente la sensación de pegoste, tomaste un montón de florecitas blancas de un almendro y me lo tiraste en el pelo mientras caminábamos a tu casa.

Guitarras. Pelucas. Un oso de peluche y satín rojo. Los primeros acordes de "Te quiero" de Hombres G. Una foto de ti y de mi sentados a la orilla de tu cama, sonriendo. En algún momento me pediste que subiera por unas escaleras de caracol, y al llegar a un segundo piso lleno de juguetes y cosas, sacaste de algún lugar, un costalito de tela con dos puntas de cuarzo rosa: una para ti y una para mi. Sin embargo, por planes del destino, la que era tuya dejó de ser tuya esa misma tarde, muy a tu pesar.

Y te quedaste sin cuarzo.

En algún momento, caminamos muchos años. ¿Cuántos? Siete. Siete años que a la vez parecen nada y parecen infinito. Hoy no hablamos diario, ni siquiera una vez por semana. Hoy la coincidencia de tu existir con el mío en un diámetro razonable es sumamente distanciada. Hoy los kilómetros que nos separan son una mentada de madre.

Hoy te vi y platicamos como si esos muchos años no hubieran sido caminados. Me abrazaste como reponiendo los treinta y muchos meses que habían pasado desde la última vez que dejamos de caminar, para tomarnos un tiempo y ponernos al día. Casi sentí tu mano aventándome al pelo un montón de florecitas blancas de almendro.

Hoy ya te habías ido, pero te hice regresar. Supusiste que era algo importante.

Del fondo de mi bolsa salió una cajita verde de metal, en forma de gota y con espejos en la tapa. Me mirabas con ojos de gato curioso y apoyado del otro lado de la mesa, marcabas un ritmo con los dedos. Apreté el puño y estiré el brazo. Abriste la palma de tu mano debajo de la mía y entonces dejé caer aquella punta de cuarzo rosa, que en algún momento se convirtió en dos mitades.

Hoy tu te fuiste y yo me fui, pero tu tienes la otra mitad.