También me gusta leer lo que piensan de lo que pienso. Comentarios, por favor!

lunes, 31 de agosto de 2009

Entre azul y buenas noches.

Y que de la nada, aparecen los problemas de a dos.

DE A DOS.

Justo al día siguiente de haberme escapado de mi casa, me tocó ir a comprar dos que tres cosas de emergencia, a cierta tienda cuyo nombre no mencionaré para no quemarme. Entro en la baba, como siempre, jurgándole al celular sin acordarme realmente qué era lo que tenía que llevarme. Camino por los pasillos como zombie sin saber exactamente hacia donde me dirijo.

-Hola

Una voz ronquita refiriéndose a mi hace que me sorprenda un poco. Mi base de datos corre lentamente, y después de dos segundos sigo sin saber quién es la dueña de la voz. Entonces, levanto la mirada. Lo primero que veo es la piel lisa y olivácea de su cara, luego los ojos cafés y para el final, los rizos oscuros contenidos en una coleta.

Para cuando volví a parpadear, tenía el nombre y el historial completo en la cabeza. ¿Se acuerdan de aquella vez que me gustó una chava con novia? Vale.. entonces ya sabemos de quién se trata...

Se me traba la sonrisa de estúpida que suelo tener cuando estoy nerviosa, jadeo una vez, me medio río, le seudo-respondo el saludo y me contengo las ganas de tronarme los dedos.

-Hola, ¿cómo estás?

Finalmente logro articular una frase completa, en medio de la crisis nerviosa de encontrármela sin decir "agua va" después de ¿cuánto? ¿tres años? Salvo por aquella vez minúscula donde me la encontré en.. ¿dónde? Oh.. justo en esa tienda.. cierto. Ahí trabaja...

La crisis nerviosa de encontrármela y que haya hecho de presentación la pendejéz de reírme como catorceañera, cuando se encuentra al "popular" en el pasillo rumbo al baño y la decepción hacia mi autocontrol, al darme cuenta que ella está de lo más tranquila.

Pffff.. me sigue atrayendo como queso al ratón. Me aclaro la garganta y logro llevar una conversación inteligente. Me doy cuenta a leguas, que si hay alguien con colmillo, es ella. El lenguaje corporal me lo deja claro, las palabras, el tono de voz "everything about me invites you in" pienso, ñoñamente, y me río nuevamente tanto de lo que me está diciendo como de la pendejez nueva en la lista: frasear a Twilight en una situación real.

Hace relativamente poco le dije a Mango lo fácil que era persuadir a alguien, solo con conocer debilidades y tener un poquito de colmillo y mala voluntad. Ella, sin duda, la tiene. Me pregunta cualquier cosa, pero la voz se le derrite al final de cada frase, provocando justo lo que quiere provocar: que yo la escuche con cara de imbécil.

- ¿Cuándo regresaste del Pueblo?
- Emm.. ¿cómo sabes que me fui?
- ... Por que, por que siempre te vas ¿no?
- Si, siempre, regresé hace dos semanas más o menos.

Sabe más cosas de mi de las que imaginaba o recordaba haberle dicho. Dónde vivía antes de vivir en la actual, que estudio en la Mayab... whatever, no es la primera vez que se me olvida que datos di y a quien.

- ¿Cuántos años tienes ahora?
-Veinte.
- Ah.. ya no estás tan chica.
- O sea, ¿ya entro en la lista?

El nerviosismo en mi voz hace que el sarcasmo suene absurdo.

Me queda viendo hasta que yo desvío la mirada, y le pregunto en seguida dónde está cualquier cosa de las que fui a comprar. Me dice que ella me acompaña, que voy a tener atención especial y entonces me doy cuenta del broche brillante clavado en la blusa, a la altura del pecho. Al volver los ojos a la altura de su cara, ella me está viendo y me estresa la posibilidad de que crea que la estaba morboseando.. yo solo veía el broche!

No me da tiempo de pensar y me agarra de la muñeca justo antes de empezar a caminar a través de los pasillos. Después de cruzar el tercero, giro un poco la mano y me suelto. Una mano agarrando la mía me vuelve a la realidad de chingadazo.

- ¿Y dónde vives ahora? - Pregunto, tratando de ser sutil al investigar si sigue con aquella novia. Me responde, pero no conlleva a ninguna deducción. Me arrastra por toda la tienda, hasta que ya no queda nada por comprar. Cuando estoy cerca de las cajas, me presenta a dos amigas suyas.

- ¿Ya viste que bonitos ojos tiene?

Como si realmente funcionara, cierro los ojos de golpe y volteo hacia el otro lado un segundo, esperando que en realidad no haya dicho eso. Las amigas se ríen, yo tuerso un poco la boca.

Quedamos en que hoy iría a la tienda. No, no era cita.. ¿o si? No, no era, pero así lo hizo sonar. Yo de por si tenía que ir a comprar lo demás, que ella fuera a estar ahí, pues ¿qué iba a hacerle? Por cualquier mal entendido, llegué bastante más tarde que el día anterior.

Nos despedimos.

Justo al salir de la tienda, me tapo la boca con la mano y aspiro fuertemente tres veces, cuatro, cinco..

Las suficientes para mantenerme serena hasta saber su estado civil.. hasta entonces.

Saltando ventanas


Ayer me escapé de mi casa a las 3:30 de la madrugada, en pijama y descalza.


No, no salté ninguna ventana, pero si me salí a escondidas con mi madre durmiendo en la recámara de al lado. Tenía.. ¿cuánto? ¿dos años? probablemente más, sin tener que escaparme.


No, no me fui al antro, ni a un rapidín en el asiento de atrás de un carro, ni a fumarme un churro de mota... la situación fue que cierta persona a la que no veía desde hace más de un año andaba por mis rumbos y la locura le entró, me la contagió y cuando tomé conciencia, estaba sentada en su carro a las 3:30 de la madrugada, descalza y en pijama. Oh, si.


Tum, tum, tum, tum... estaba nerviosa, mucho más que si hubiera realmente saltado la ventana como lo hacía antes, para irme a antrear. ¿Por qué tanto nervio? Simple como: altas horas de la madrugada, pijama ligera, sin bra y dentro del carro de una mujer desconocida para mi mama. Ya la veía aparecer por el patio con un hacha y tratar de cortarme la cabeza.


Anyway, fue grato brincar dentro del carro y sentir que nada había cambiado. Las cosas siguen iguales, nos seguimos jodiendo y cagando de risa todo el tiempo, así fueran escasos 15 minutos.


Tenía mucho, pero muchísimo tiempo, que no ponía en riesgo mi cabeza por hacer una locura sin planeación. ¿Qué caso, si de todos modos ya quedamos en un café dentro de poco? El caso es que me hizo no dudar cuando le di mi nueva dirección, y después, dudar, cuando la adrenalina se me empezó a extender por el cuerpo, llenándome de escalofríos.. sin saber si era por ser descubierta por mi mamá o por ella.


¿Descubierta?


Descubierta, si, nadie es más vulnerable que yo en pijama, con la cara lavada y la frase "tengo muchas ganas de verte" acabada de salir de entre los labios y un "te extrañé" a punto de aparecer. Se me hacía agua la boca, pero como buena pendeja, me contuve. Si es que lo ñoña de escuela católica lo traigo en el tuétano.


Troubles. Troubles. Troubles.


Eso es todo, buenas las tengan.


P.D. Y dicen que los alacranes y las malas noticias llegan en par... próximo post, probablemente.

viernes, 28 de agosto de 2009

It's no so easy loving me...



Escuché ésta canción y me llegó, al grado de no podermela quitar de la cabeza.

No acostumbro a nombrar a Aguilera cuando me refiero a mis favoritos, sin embargo hay que aceptar que dos que tres canciones fuera del perímetro comercial "Seamos.rubias.todas" merecen la pena. Back to Basics tiene muchas de esas, en donde se preocupó más por lucir la voz hermosa que tiene que por vender copias (y mira que vendió bastantes..).

"Save me from myself" es el ritmo golpeadito y tranquilo que traigo en la cabeza hace dos días. No se si me gusta más la guitarra, la voz o la letra.

Pfff.. la letra es magnífica. Encontrar a alguien así es de lo que tengo ganas, o de lo que todos tenemos ganas. Alguien a quien puedas cantarle "Cause when I start to crumble, you know how to keep me smiling" y que sea verdad.

Me dejo de cursilerías.. Enjoy it!

Por que no quiero.


- ¿Y qué hiciste?
- ¿De qué?

- Desde la última vez que te vi.. ¿qué hiciste?

- Emmm.. nada...

- Tu sabes de lo que hablo.


No hubo forma de negárselo, con la cara de estúpida que se me clavó en la cara. Sabía de lo que hablaba, bastante bien, desde la primera pinche pregunta. Desde que, después de saludarme, se me quedó viendo con la expresión de curiosidad insoportable. Sabía que me lo iba a preguntar.


- No he hecho nada.

-¿Nada?

- Nada

- Entonces aquella noche que estábamos cenando, todo lo que me dijiste...

- Tuvo todo el sentido del mundo en ese momento, en serio, la quiero, pero no se si quiero "eso".

- Si la quieres, entonces...

- No me dejes ir sutilmente que piensas que soy cobarde, se que eso piensas, y probablemente si lo sea, pero no quiero ser Julieta, sobre todo por que la conozco y ella está bastante alejada de ser Romeo.

- No pienso que seas cobarde, pero si después de tanto tiempo... No es casualidad que se te haya caido todo lo que tenías en las manos aquella vez.

- No trates de convencerme, por que a ti eso se te da, mejor escuchame un poquito antes. Si lo piensas, que soy cobarde. Yo se, tu le dijiste hace ¿cuántos meses? ¿cinco? Bueno, le dijiste que la amabas desde siempre y para siempre y que no importaba si no quería estar contigo, que tu siempre ibas a estar para ella, esperándola. Si, me aflojó la tuerca el oírte decirlo tan seguro de ti mismo, pero... yo no quiero sentarme a esperar.

- No es la cuestión quedarte sentada, sigue con tu vida, pero no te dejes vencer tan rápido, no lo des por perdido antes de tiempo.

- Ahí hay un punto importante: a mi eso de seguir con mi vida no se me da, no quiero que se escuche cursi, pero si estoy con una persona en la cabeza, las demás se borran. No puedo decidir que voy a estar para alguien y al mismo tiempo buscar con quien más.. aunque ese alguien no esté conmigo del todo. ¿Me explico?

- Entonces ¿no vale la pena? Aguantar vara tantito, me refiero a... esperar un poco, tal vez estás matando muy cerca la oportunidad que quedaba para que las cosas volvieran a su sitio.

- Valdría la pena si no hubiese estado pensando cada pinche segundo en no matar la última oportunidad todo éste tiempo, mientras ella ha andado por la vida casi haciéndolo a propósito. No voy a ser yo la que espere de nuevo, no por que no pueda, si no por que no quiero.

- Entonces, ¿no hay oportunidad?

- No la ha habido desde hace bastante. Desde la última vez que cortamos, han existido pequeños destellitos, pero nada más. No es como que me haya dejado claro que quería algo conmigo, ni yo decírselo a ella.. Nunca volví a intentar nada, ni siquiera lo pensé más de un segundo... lo encontraba ridículo y sin sentido. Hasta que tu veniste a aflojarme la tuerca, pinche Romeo de cuarta.

- Ni por un segundo, ser Romeo. No soy suicida. Pero si le veo todo el sentido del mundo que hayas hecho lo que hiciste aquel día. Lo que no entiendo es cómo te enajenas de la situación así...

- Solo quiero pensar que valgo un poco más que un amor de repuesto.

- No te entiendo.

- Cuando pasen los años, me vas a entender, llevas sentado poquito tiempo...

domingo, 23 de agosto de 2009

Home, Sweet Home


Después de dos largos meses, estoy en mi casa de nuevo. MI CASA. Que rico suena.


Al mantenerme tan en coma todo ese tiempo, no me cayó el veinte de que cada día faltaba menos, hasta que en cuestión los días se comenzaron a extinguir hasta convertirse en un montoncito que cabía en mi puño. Totalmente manejable, cuando los días los cuentas con la mano derecha solamente.


Subí mis maletas a la cajuela, metí a mi gata en su jaula y la vi dormirse. Entonces: silence. El estéreo de mi carro está desprogramado y me iba a pasar todo el puto camino en silencio. ¿Cómo la estúpida ésta no carga con un Mp3? Pues no cargo con uno, ni con un iPod, ni con nada de eso... Así que me iba a aventar todas esas horas manejando en silencio.


¿Pensar? Caray, si llevaba dos meses sin hacerlo. Dos meses como en piloto automático, salvo por ocasiones especiales. Me iban a servir esas horas, una vez más el soundtrack aparecería solo, pero ésta vez sería yo misma metiéndome el alma al cuerpo después de tanto tiempo.


Iba manejando bastante cansada, con el sol de media tarde dándome en la cara, cuando súbitamente el pulso se me comenzó a acelerar, mis dedos a marcar ritmo impaciente en el volante y en la cara se me plantó una sonrisa tal, que mis pasajeros me preguntaron de qué me reía. ¿La respuesta? Ni yo la supe bien... supongo que al cruzar alguna línea imaginaria, finalmente se me hizo estar lejos de todos aquellos días tan pinchemente insoportables.


Mi casa estaba a oscuras cuando llegué. Totalmente abandonada. Dentro las cosas estaban llenas de polvo y olia a encerrado, a calor concentrado.. pero se encendía fuerte entre los olores, una nota conocida: olia a mi.


A mi los domingos por la tarde, como hoy, en pants y con el pelo como un almiar, escuchando las gotas chocar contra el suelo y el olor de lluvia entrar por mi ventana.


A mi las tardes calurosas, con el sol apagándose detrás de la línea de casas, parada a medio patio con una brisa de agua fresca para saciar la sed de mis plantas.


A mi las noches de insomnio, devorando fragmentos específicos de libros que ya he leído, o montones de hojas de los que me faltan por leer.


A mi bajo los chorritos débiles de la regadera, jugando con el agua fría y la esponja llena de espuma con olor a vainilla.


A mi saliendo y entrando sin pararle cuentas a nadie, haciendo o no haciendo, durmiendo o despertando, inmóvil o hiperactiva, todo sin reportarme, sin tener que hacerlo "por que si", si no "por que quiero", y "como lo quiero" y "a la hora que lo quiero".


Casi sonreía cuando me puse a barrer, y a limpiar, y a sacudir.. si no fuera por que lo housewive no se me da, hubiera sido una escena digna de incrustar en cualquier película de Disney en la que los pajaritos ayudan con la limpieza.


Ya luego vino el volver a ver a mis amigos, a mi clase, a los que me caen bien, a los que me cagan, a los que son mamones, a los que son tetos, a los que te saludan efusivamente los muy cínicos, a los que se te tiran encima y te abrazan hasta con las piernas y tu, se los devuelves igualito de corazón. Los extrañaba mucho, muchísimo.. pero antes que a ellos, me extrañaba a mi.


Estoy de vuelta, gente.


Buenas las tengan.

lunes, 17 de agosto de 2009

Ya casi regreso..

El internet en mi casa no sirve (no lo he pagado...), el de la uni no entra y no se que pedo..


Ando en Starbucks con unos amigos y es de MALA educación andar picándole a esta madre con ellos enfrente.


Les dejo un texto de mi Güera, que es una verga escribiendo.


Me Traigo Ganas


Estoy empezando a pensar que es preferible no amar. Ni siquiera matarte pensando que chingados significa eso.


Estoy al borde de explotar si cualquier sexo masculino me roza aunque sea el con el dedo pulgar el brazo.


Quiero estar contigo, contigo, y ¿Por qué no? contigo también... me encanta acostarme en la cama con tu recuerdo...como me olias el cuello y luego tus manos eran las que se encargaban de explorar todo mi cuerpo. Y como tú, por otro lado... primero me dabas un beso en la frente me veías con ternura y me acariciabas el pelo, me quitabas el dedo de la boca que me moría de nervios.


Pero me encantaba como, tú te mordías los labios cuando me veías... así desnuda recostada en tu cama.


Estoy que ya me urge... !CARAJO! Y si ese cabrón no llega pronto... te juro que echo al primero que vea...

jueves, 13 de agosto de 2009

Hoy, inevitablemente, exploté..


"Me voy a quedar unos días contigo" fue la frase detonante. Lo único que me permití fue hacer una mueca parecida a una sonrisa, agarrar mis llaves de la mesa y salir pitando por la puerta trasera.


Cuando se cerró detrás de mi, la mueca se había desaparecido por completo y la cara se me había descompuesto. No recuerdo muy bien el trayecto a mi carro, pero una vez que estuve dentro, se que lo arranqué con violencia y el sonido del motor parecía reflejar mi estado anímico. Pegué un reversazo y luego arranqué hacia adelante a una velocidad bastante por arriba de la permitida.


Entonces, solo entonces.. fue inevitable. Las lágrimas se me empezaron a escurrir por toda la cara, las manos me temblaron apretando las uñas al volante y todas las mentadas de madre que me conozco me salían por la boca, echando fuego.



¿Cuándo va a parar el pinche conteo de los días?


lunes, 10 de agosto de 2009

Contando los días...


La tensión de el día a día con mis papás, la falta total de privacidad compartiendo cuarto, el asunto de tener que avisar a dónde voy, los ruidos alrededor de mi por las mañanas que me hacen despertarme a destiempo, pero sobre todo, el pinche aburrimiento.


No hay una chingada cosa decente que hacer.


Gracias al cielo y a todos los santos, al final de ésta semana estaré con el pie en el acelerador y sin intención de retorno, de vuelta a mi vida.


No puedo esperar más para ver a mis amigos, echarnos unas como la gente (y las demás como bestias), dormir hasta tarde sin que nadie me moleste, salir y perderme sin que nadie esté jodiendo al celular cada cinco minutos, regar mis plantitas, abrir las cortinas de rayas de mis ventanas y dejar que el fresco de la tarde entre en mi casa.


Soledad. Privacidad. Libertad.


Estoy contando los días.

sábado, 8 de agosto de 2009

La Matanza de Santa Adelaida.

Ese podría ser un título adecuado para mis vivencias de ayer por la noche. Ese o cualquier otro que se les ocurra, siempre y cuando refleje ese saborcito tan conocido y molestoso de las películas de terror mexicanas de mala (-si-ma) calidad.

Llovió, pero un chingo, como tenía años que no llovía. Las gotas estaban tan grandes que cuando te pegaban en la piel, dolía tantito, y habían relámpagos mal pedo. Un aire de la fregada, que no importaba que tuvieras todas las ventanas cerradas, el agua alcanzaba a entrar por cualquier pinche hoyito.

Ventanas azotándose.

Árboles cayéndose.

Y en medio de todo eso... se fue la luz.

Por situaciones ajenas a mi, tuve la encomendación de ir por las llaves de un cuarto, a un hotel de medio pelo. Al menos eso pensaba yo... hasta anoche, que me convencí que era de mala muerte.

Crucé la calle corriendo con el agua azotándome en la cara; a pesar de haber sido a lo mucho cuatro metros a la interperie, cuando llegué al carro estaba empapada y moría de frío. La tela delgadita de la blusa se me embarraba en la espalda y en el pecho, haciendo más difícil entrar en calor.

Conduje hasta el otro extremo del pueblo totalmente a oscuras.. para ser las 10 de la noche comencé a pensar que habían pocos carros, muuuy pocos. De no ser por los tres taxis que me encontré en el trayecto, me hubiera convencido que era el único ser viviente en todo el perímetro. Me estacioné frente al hotel y salió una señora que conocía de vista y de "buenos días". Siempre me había parecido medio creepy, pero no fue hasta verla en la oscuridad cuando me enchinó la piel.


Se asomó por una rendija de la puerta y luego la abrió. ¿Que yo pase? No..gracias, solo vengo por la llave. Ah.. la tiene usted hasta la recepción. Si, claro, la acompaño. Y entonces comencé a caminar por un pasillo en el que no alcanzaba a ver ni siquiera la punta de mi nariz. El pasillo me parecía cada vez más angosto, pero estaba segura que era un efecto secundario de la mala vibra, la oscuridad y de estar confiando plenamente en la ñora creepy en medio de un diluvio que hubiera apagado los gritos de cualquier mujer veinteañera asesinada en un hotelucho.


Llegando al final de el pasillo, yo creía ver la luz. Oh sorpresa... la vi. Para mi desgracia eso lo hizo aún peor. Doña Señora decidió emplear no se en que mal momento al recepcionista más jodidamente escalofriante, de esos que tienen cara de haber vivido en un loquero durante su infancia, con terapia de electrochoques.


Balbuceó no se que cosa, mientras me alumbraba con su celular, luego me sonrió y se me puso el espinazo como de gato. Estaba a punto de darme media vuelta y correr, pero me contuve: quién sabe si la puerta del final del pasillo no estaba ya cerrada con llave.. entooonces sí que me iba a cargar la fregada.


La ñora levanto la mano con una llave colgada del dedo índice. Antes de que pudiera hacer nada, me hizo señas de que la siguiera (¿otra vez?). ¿A donde vamos? ¿A ver el cuarto? Noo, no se preocupe, no le quito más tiempo. Bueno, pero aún así, la voy a hacer caminar. Estem.. si, yo la sigo. ¿¡Segundo piso!?


Pisé el tercer escalón y sentí los pasos del recepcionista justo detrás de mi. En ese momento supe que me había llevado la verga. Subí los demás escalones al puro tanteo, sin ver nada, pero NADA, y con lluvia y sudor mezclándose y escurriéndoseme por la frente y la espalda.

Caminamos el trayecto del pasillo de abajo, pero en el segundo piso.. me meaba de miedo. La señora se detuvo frente a la puerta del último cuarto, lo abrió y desapareció. Dadas las circunstancias, mis instintos me obligaron a seguirla para quedarme lejos del recepcionista raro. El olor a pinol, a humedad y a madera me pegó de golpe. El cuarto dejó de estar en oscuridad para estar en penumbras en cuanto el recepcionista entro a mis espaldas y alumbró con el celular; dos camas matrimoniales al fondo, un teléfono feo en una mesita de noche (fea, también).

Bu.. bueno doña, gracias. ¿Qué habitación es? ¿Trece? -you're fucking kidding me- Si, yo les digo. Muchas gracias. Estem.. no se preocupe, bajo sola.. es que dejé el carro mal estacionado. Buenas noches.

Apenas ubiqué las escaleras al final del pasillo, aceleré el paso. Bajé los escalones de dos en dos y atravesé la recepción golpeándome con cada mueble que existente. Corrí lo más callada que pude a través del pasillo, mientras iba rogándole a Zeus y al Olimpo completo que lograra ver la puerta antes de estamparme con ella, pero sobre todo, que estuviera abierta.

Hasta que no puse un pie en la calle, no me di cuenta que dentro había un calor insoportable. La lluvia me empezó a pegar de nuevo mientras corría hacia mi carro, del otro lado de la calle. Abrí la puerta, brinque dentro y apreté dos veces el botón del seguro.

Respiré aceleradamente una vez, dos, tres, cuatro. Arranqué el carro y prendí las luces. Cinco, seis, siete, ocho. Las gotas de sudor y de lluvia se comenzaron a enfriar.

Un segundo estaba muerta de miedo, y al siguiente, muerta de risa.

- Solo falta que vea a un niño zombie por el retrovisor - dije en voz bajita.

Como que no quiere la cosa, levanté la vista hacia el espejo y me cercioré de que no fuera así.

jueves, 6 de agosto de 2009

María




Te llamabas María, pero pudiste haberte llamado como sea.

Apareciste mientras daba la vuelta en U en cualquier boulevard, totalmente desubicada. Mi madre se había ido sin mi y yo no encontraba como salir de una buena vez de esa ciudad que conocía tan bien y que, sin embargo, me era tan extraña y amendrentadora. El tráfico insoportable y las señales inentendibles estaban acabando con mi cordura.. entonces, te vi en medio de todo.

No estabas sola, habían algunas personas más contigo, todas con la misma facha de foráneas. Algo hizo que te distingüieras de las demás, no puedo asegurar que hayan sido las ondas rebeldes de tu cabello oscuro o tu sonrisa. Es lo único que recuerdo de tu cara.. me gustaría recordar más, pero supongo que a comparación del anonimato en el que te has mantenido, tu sonrisa es un lujo.

Dos horas después de conocernos, estábamos sentadas en el suelo, en medio de un grupo considerable de personas. ¿Tus amigos? Esa sensación me daba. Seguía sin saber dónde estaba y cómo salir de ahí, pero tu me abrazabas y a mi la urgencia de volver se me había evaporado.

Alguien hizo una broma acerca de lo rápido que corren las relaciones entre mujeres, pero nos defendimos entre risas diciendo que sólo eramos amigas. Tu volteaste a verme como si no quisieras que me creyera tus palabras y sentí como se me aceleraba el pulso.

No soportaba las ganas de besarte y al mismo tiempo, de no hacerlo. No quería que los demás tuvieran razón, que fuéramos justo el elemento predecible. Sentía la tensión de ti hacia mi, también. Supuse que era por lo mismo.

Algunas horas después (la falsa conciencia me dicta que justamente dos) el ambiente ruidoso y chispeante había dejado de serlo. Ahora había bastante menos ruido y bastante menos gente. Estabas sentada de espaldas, recostada sobre mi, y yo descansaba mis brazos sobre tus hombros. No decíamos nada.. supongo que no había nada que decir.

Te retorciste un poco, hasta que tu cara quedó frente a la mía. Me miraste un ratito, y luego..

Me besaste.

Me gustaría recordar más, pero supongo que a comparación del anonimato en el que te has mantenido, tu sonrisa es un lujo.

miércoles, 5 de agosto de 2009

¿Quiénes seríamos?


[Respuesta al post de Palm]


No se quien sería de no haber vivido todo eso que viví en mi infancia jodida, pero no sería yo..


Probablemente pensaría diferente a como pienso ahora, escucharía diferente, viviría diferente.. probablemente sería alguien sin tantos problemas, sin tantas inseguridades, sin tantos mecanismos de defensa.


Probablemente sería la amiga Teresiana o Godwineana de la Güera fiestera Tipo Cielo No. 345 en la que te hubieras convertido de no haber vivido lo que viviste y nuestra más grande preocupación sería que nadie llevara la misma ropa que nosotros éste sabado, o salir en la portada de Gente Bien.


Pero no fue así, amor de mis amores. Vivimos mal y nos fue peor, eso acabó con nuestra autoestima y nuestra seguridad, haciéndonos sentir bichos no queridos e incomprendidos.


Y hoy estamos las dos, yo con un tinte rojo dos rayas arriba del pantone permitido en Gente Bien y tu con tus "caídas a la alberca".

Si, todo eso.

Pero nos amamos con locura.


P.D. La imagen es una pobre imitación de ti y Pipinelo.

P.D.2 Te re-quiero

Invasión


El asunto de la privacidad y el perímetro personal va a estar medio jodido en los próximos días.


Resulta que la familia completa se deja caer por mi pueblo, todos, pero TODOS. Tendré una tribu de mocosos, en su mayoría indeseables, pegados a mi espalda. Una manada de tíos del tipo "no te veía desde que eras de éste tamaño" merodeándome, queriendo saber por qué me decidí a estudiar Comuicación, si es tan poco redituable, a qué rama me voy a inclinar y haciendo cara de desaprobación cuando diga que NO SE, para evitarme el choro mareador de que "escribiendo te mueres de hambre".


Por todo eso y más, estaré poco disponible. No es como que me vaya a desaparecer de la faz de la tierra (a menos que la invasión sea intensa), pero si andaré media perdida.


Buenas las tengan.

lunes, 3 de agosto de 2009

Familia, creo que soy adoptada.


Estaba preocupada por estar perdiendo mi marca, tan lejos de todo lo que soy, pero las festividades próximas me han hecho ver que no es así.


Sigo siendo "la rara", gracias a Dios.


La que giró los ojos y respiró fuerte cuando sugirieron una fuente de chocolate color rosa. La que propuso una canción chida para "la gran entrada" en vez de "eres tu mi principe azul" versión instrumental. La que se rió en el ensayo y no fue a la sesión de fotos.


La que sigue rogando de rodillas todas las tardes por que el brindis no lleve las frases "quince primaveras", "los valores que te han inculcado tus padres", "dejaste de ser una niña para convertirte en una mujercita" y "desplegar tus alas y volar".


La única que se eligió un discreto satén en vino en lugar de shantu y encajes. La que se compró unos zapatos altísimos, altísimos que parecen de puta y no los que una dama se pondría. La que le mandó a quitar el único pinche moño a su vestido en lugar de mandarle a bordar Swarovski. La que no quiere peinado de tres pisos ni maquillaje de salón. La que pidió que le pronunciaran el escote.


Benditas sean mi simpleza, cinismo, sarcasmo y putería, que me permiten seguir siendo sintiendo que la cigüeña se equivocó de nido.

sábado, 1 de agosto de 2009

La eternidad se nos acaba.


Ésta mañana, al despertar, en mis recuerdos semi inconscientes no fuiste Julieta, si no Romeo.


Como siempre, eras un ente sin rostro, sin pista alguna de identidad; sin embargo, bastante diferente al patrón de piel tan pálida como la mía, camisa de cuadros cafés y manos largas que había aparecido de forma regular cada que se te ocurría ser mas que una sensación.


Ésta mañana, antes de despertar, pude sentirme pequeña al verte de espaldas a mi. Pude sentirme tal vez demasiado pálida cuando puse mi mano sobre la piel morena de tu espalda, quemada por el sol. Pude sentirme débil cuando, al voltear, me abrazaste fuerte. Pude sentirte enorme, enorme, cuando por más que me estiraba en las puntas de mis pies, solo podía presionar mis labios contra tu cuello. Pude sentirme aliviada de alguna pena cuando dejé caer mi cabeza en tu pecho y nos quedamos ahí, sin decir nada.


["Las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada" Jaime Sabines]


Pude sentirme flotar cuando pasaron las horas y siempre estuviste ahí, caminando a mi lado. Pude sentirte enorme, de nuevo, cuando sin querer y provocado por quién sabe qué, me hiciste caer entre las piedritas blancas de la vereda. Pude sentirme furiosa al levantarme y comenzar a caminar sin voltear a verte siquiera. Pude sentirte preocupado cuando apretaste el paso para alcanzarme, tratando de tomar mi mano poco a poco, a pesar de que te rechacé al principio. Pude sentirte suspirar, finalmente, cuando dejé de hacer berrinches y me decidí a abrazarte. Pude sentirme infantil y estúpida por haber tardado tanto en hacerlo. Pude sentirte tanto, pero tanto, con las puntas de mis dedos, sin que nada se interpusiera entre ellos y tu piel. Pude sentirme derretir cuando de la nada me besaste el oído.


Pude sentir todo eso. Todo. Puedo recordar detalles, olores, temperaturas, palabras, texturas. Siempre es así contigo, como si hubieses existido, comos si hubiésemos estado ahí.


Pero no exististe, ni estuvimos.


¿Cuánto tiempo más te va a tomar? Despertar sin ti cada mañana es agobiante.


["¿En qué lugar, en dónde, a qué deshoras me dirás que te amo? Esto es urgente porque la eternidad se nos acaba..." Jaime Sabines]