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domingo, 10 de octubre de 2010

Ridiculamente evidente y nitido.

No se que está mal conmigo..

Pienso en ti, y aun con toda la mierda que tengo enfrente, no puedo evitar sentirme nerviosa. Sentir las pinches mariposas y el escalofrio en la espalda, como si fueras un ente perfecto, que hasta lo que haces mal me provoca amarte. No eres perfecta, gracias a Dios, y no toda la mierda me provoca amor, pero a veces me pregunto cuánto me falta para que la coherencia deje de estar presente en mi.

No tiene ni 12 horas que me llevaste del cielo al suelo, con la facilidad con que se truenan los dedos. Justificandote con estupideces que solo me hacen pensar que podría llegar, con un poco de trabajo, al punto en que ya no puedas. No lo hago. ¿Para qué? No me darías la razón.

Y yo, que me trago el orgullo con una facilidad inexplicable cuando se trata de ti. Una y otra vez. Al grado parecer idiota. De ser idiota. Pidiendo disculpas, admitiendo que no tengo la razon.. ¿que es de mi cuando estoy contigo? Mi naturaleza se acaba y dejo de ser la imbécil que no se equivoca, para ser la imbécil que no le da miedo admitirlo contigo.

Hoy me partiste la madre. No esperaba nada de ti, en absoluto. Ya había llorado las lágrimas justas para que no me doliera el marcharme hoy, después del frío de ayer.

No esperaba nada de ti, sin embargo, apareciste con tres palabras después de varios momentos llenos de silencio. Y me hiciste esperar.. tanto en esperanza como en tiempo. No necesitaba eso, ¿lo sabes? Pero ahi estuve, esperando, esperandote... y cuando no hubo más que esperar, me di la vuelta y, sobre mis talones, y me alejé hecha un mar de lágrimas al destino en el infinito, donde las mañanas no me huelen a frío y las noches no me huelen a ti. Decepción, más que ardor... no se si es mejor o peor.


Debería mandarte a la chingada. Debería. En serio. Dejar de una vez por todas de luchar contra corriente, de dejar de ponerle "peros" al millar de chingaderas que me has puesto enfrente cada que me tienes cerca. Tienes el hábito de hacer que te odien. Vas por la vida repartiendo la idea prefabricada de que eres mala, de que no hay nada que hacer al respecto y de que, invariablemente, llevar tu nombre está vinculado a chingaderas. Y te lo crees.



Vale, engaña a quien quieras, te sale bien. Pero te advierto que conmigo no lo logras, lo siento, no me vendes la idea. Para tu suerte o desgracia, yo se quien eres.. así que deja de gastarte frente a mi, tratando de convencerme. Lo único que haces es trabajar el doble y romperme el corazón en el proceso.



Es todo.



...



Post escrito en un punto entre el llanto incontrolable y esa etapa de la madrugada en la que todo parece ridículamente evidente y nítido.


Para mañana en la mañana ya no tiene vigencia.



Y ya, buenas!

martes, 3 de agosto de 2010

Azul Brillante


Te extraño en patines, con tus pantalones flojos y el pelo azul brillante.



Te extraño burlándote de mi, cantándome canciones inventadas y riéndote a carcajadas.



Te extraño contestándome dormido, pretendiendo que nada te importaba y pasando por mi cada viernes por la tarde.



Te extraño con tu sonrisa de niño malo y tus ojos de niño bueno.



Hoy te vi después de muchos años. El verte ahora, como un existir distinto, me hizo extrañarte así, como fuiste antes, cuando podíamos decir "cuando sea grande".



Ya no andas en patines ni vestido con ropa tres tallas más grande. Tampoco tienes el pelo azul ni es viernes, ni pasaste por mi...



Te encontré por casualidad, como se encuentran las cosas buenas.



Verte de nuevo fue como encontrar dinero en los bolsillos del pantalón que hace mucho no me ponía.

viernes, 23 de julio de 2010

Soplar




"Pero el destino es tan efímero como un diente de león... basta con que le soples tantito para que se te deshaga en las manos."


Escribí esto hace muchos días, y hace cuatro soplé el diente de león. Jamás pensé que realmente fuera a deshacerse en mis manos.

Estaré ausente, señores, con la pena.

Hay cosas MUCHO más importantes los próximos días..


martes, 6 de julio de 2010

A mi ni me gusta esa película.




Joel: I can't see anything that I don't like about you.



Clementine: But you will! But you will. You know, you will think of things. And I'll get bored with you and feel trapped because that's what happens with me.



Joel: Okay.



Clementine: [pauses] Okay.






Eternal Sunshine of the Spotless Mind

sábado, 26 de junio de 2010

Just like that..


Whatever you do in life will be insignificant
but it's very important that you do it, because...
you can't know
you can't ever really know the meaning
of your life
and you don't need to...
just know that your life has a meaning...
every life has a meaning...whether it lasts
one hundred years or one hundred seconds...
Every life...
and every death...
changes the world in its own way...
Ghandi knew this. He knew his life would mean
something to someone, somewhere, somehow.
And he knew with as much certainty
that he could never know that meaning...
He understood that enjoying life should be
of much greater concern than understanding it.
And so do I.
You can't know...
So don't take it for granted...
But don't take it too seriously...
Don't postpone what you wait...
Don't leave anything misunderstood...
Make sure the people you care about know...
Make sure they know how you really feel...
Because just like that...
It could end.


"Remember Me" Quote

sábado, 31 de octubre de 2009

Lágrimas Repentinas



"Lo mismo siento de ti, siento que no has cambiado, pero tampoco te recuerdo con nitidez. Aunque, pues, cuando te deje de ver me veías con ojos de amor y ahora ya no lo harás. Por primera vez veré tus ojos como todos los miran."


-Nube

martes, 25 de agosto de 2009

lunes, 17 de agosto de 2009

Ya casi regreso..

El internet en mi casa no sirve (no lo he pagado...), el de la uni no entra y no se que pedo..


Ando en Starbucks con unos amigos y es de MALA educación andar picándole a esta madre con ellos enfrente.


Les dejo un texto de mi Güera, que es una verga escribiendo.


Me Traigo Ganas


Estoy empezando a pensar que es preferible no amar. Ni siquiera matarte pensando que chingados significa eso.


Estoy al borde de explotar si cualquier sexo masculino me roza aunque sea el con el dedo pulgar el brazo.


Quiero estar contigo, contigo, y ¿Por qué no? contigo también... me encanta acostarme en la cama con tu recuerdo...como me olias el cuello y luego tus manos eran las que se encargaban de explorar todo mi cuerpo. Y como tú, por otro lado... primero me dabas un beso en la frente me veías con ternura y me acariciabas el pelo, me quitabas el dedo de la boca que me moría de nervios.


Pero me encantaba como, tú te mordías los labios cuando me veías... así desnuda recostada en tu cama.


Estoy que ya me urge... !CARAJO! Y si ese cabrón no llega pronto... te juro que echo al primero que vea...

sábado, 8 de agosto de 2009

La Matanza de Santa Adelaida.

Ese podría ser un título adecuado para mis vivencias de ayer por la noche. Ese o cualquier otro que se les ocurra, siempre y cuando refleje ese saborcito tan conocido y molestoso de las películas de terror mexicanas de mala (-si-ma) calidad.

Llovió, pero un chingo, como tenía años que no llovía. Las gotas estaban tan grandes que cuando te pegaban en la piel, dolía tantito, y habían relámpagos mal pedo. Un aire de la fregada, que no importaba que tuvieras todas las ventanas cerradas, el agua alcanzaba a entrar por cualquier pinche hoyito.

Ventanas azotándose.

Árboles cayéndose.

Y en medio de todo eso... se fue la luz.

Por situaciones ajenas a mi, tuve la encomendación de ir por las llaves de un cuarto, a un hotel de medio pelo. Al menos eso pensaba yo... hasta anoche, que me convencí que era de mala muerte.

Crucé la calle corriendo con el agua azotándome en la cara; a pesar de haber sido a lo mucho cuatro metros a la interperie, cuando llegué al carro estaba empapada y moría de frío. La tela delgadita de la blusa se me embarraba en la espalda y en el pecho, haciendo más difícil entrar en calor.

Conduje hasta el otro extremo del pueblo totalmente a oscuras.. para ser las 10 de la noche comencé a pensar que habían pocos carros, muuuy pocos. De no ser por los tres taxis que me encontré en el trayecto, me hubiera convencido que era el único ser viviente en todo el perímetro. Me estacioné frente al hotel y salió una señora que conocía de vista y de "buenos días". Siempre me había parecido medio creepy, pero no fue hasta verla en la oscuridad cuando me enchinó la piel.


Se asomó por una rendija de la puerta y luego la abrió. ¿Que yo pase? No..gracias, solo vengo por la llave. Ah.. la tiene usted hasta la recepción. Si, claro, la acompaño. Y entonces comencé a caminar por un pasillo en el que no alcanzaba a ver ni siquiera la punta de mi nariz. El pasillo me parecía cada vez más angosto, pero estaba segura que era un efecto secundario de la mala vibra, la oscuridad y de estar confiando plenamente en la ñora creepy en medio de un diluvio que hubiera apagado los gritos de cualquier mujer veinteañera asesinada en un hotelucho.


Llegando al final de el pasillo, yo creía ver la luz. Oh sorpresa... la vi. Para mi desgracia eso lo hizo aún peor. Doña Señora decidió emplear no se en que mal momento al recepcionista más jodidamente escalofriante, de esos que tienen cara de haber vivido en un loquero durante su infancia, con terapia de electrochoques.


Balbuceó no se que cosa, mientras me alumbraba con su celular, luego me sonrió y se me puso el espinazo como de gato. Estaba a punto de darme media vuelta y correr, pero me contuve: quién sabe si la puerta del final del pasillo no estaba ya cerrada con llave.. entooonces sí que me iba a cargar la fregada.


La ñora levanto la mano con una llave colgada del dedo índice. Antes de que pudiera hacer nada, me hizo señas de que la siguiera (¿otra vez?). ¿A donde vamos? ¿A ver el cuarto? Noo, no se preocupe, no le quito más tiempo. Bueno, pero aún así, la voy a hacer caminar. Estem.. si, yo la sigo. ¿¡Segundo piso!?


Pisé el tercer escalón y sentí los pasos del recepcionista justo detrás de mi. En ese momento supe que me había llevado la verga. Subí los demás escalones al puro tanteo, sin ver nada, pero NADA, y con lluvia y sudor mezclándose y escurriéndoseme por la frente y la espalda.

Caminamos el trayecto del pasillo de abajo, pero en el segundo piso.. me meaba de miedo. La señora se detuvo frente a la puerta del último cuarto, lo abrió y desapareció. Dadas las circunstancias, mis instintos me obligaron a seguirla para quedarme lejos del recepcionista raro. El olor a pinol, a humedad y a madera me pegó de golpe. El cuarto dejó de estar en oscuridad para estar en penumbras en cuanto el recepcionista entro a mis espaldas y alumbró con el celular; dos camas matrimoniales al fondo, un teléfono feo en una mesita de noche (fea, también).

Bu.. bueno doña, gracias. ¿Qué habitación es? ¿Trece? -you're fucking kidding me- Si, yo les digo. Muchas gracias. Estem.. no se preocupe, bajo sola.. es que dejé el carro mal estacionado. Buenas noches.

Apenas ubiqué las escaleras al final del pasillo, aceleré el paso. Bajé los escalones de dos en dos y atravesé la recepción golpeándome con cada mueble que existente. Corrí lo más callada que pude a través del pasillo, mientras iba rogándole a Zeus y al Olimpo completo que lograra ver la puerta antes de estamparme con ella, pero sobre todo, que estuviera abierta.

Hasta que no puse un pie en la calle, no me di cuenta que dentro había un calor insoportable. La lluvia me empezó a pegar de nuevo mientras corría hacia mi carro, del otro lado de la calle. Abrí la puerta, brinque dentro y apreté dos veces el botón del seguro.

Respiré aceleradamente una vez, dos, tres, cuatro. Arranqué el carro y prendí las luces. Cinco, seis, siete, ocho. Las gotas de sudor y de lluvia se comenzaron a enfriar.

Un segundo estaba muerta de miedo, y al siguiente, muerta de risa.

- Solo falta que vea a un niño zombie por el retrovisor - dije en voz bajita.

Como que no quiere la cosa, levanté la vista hacia el espejo y me cercioré de que no fuera así.

sábado, 27 de junio de 2009

A medias, pero estoy..


Goma: Supongo que la gente normal no suele alejarse así de la gente que quiere, no importa que tan asco sean..me gustaría ser normal y ser alguien que pudiera estar cerca de ti ahorita.

Mango: Si fueras normal no te quisiera tanto .. querría ? Como vergas se diga, entendiste.

Goma: Si tuvieras buena ortografía no me sacarías las lágrimas con una mala conjugación de un verbo.

martes, 23 de junio de 2009

La posible historia de Matilde Ventura

Matilde Ventura tenía una trenza larga que le colgaba hasta media espalda, los ojos como dos almendras y la boca amplia, libre, con una lengua dentro que bien podía ser suave o afilada, según con quien estuviera hablando. La boca, sin embargo, era un lujo no necesario, por que los ojos siempre le fueron suficientes para decir las cosas que realmente le importaban.

Desde que cumplió doce años su madrina se había dedicado a enseñarle a comportarse como señorita, haciéndola caminar con libros en la cabeza, aprender de memoria el uso correcto de los cubiertos y enseñándola a cocinar, "por que a los hombres se les pesca por el estómago, hija".

Matilde pasaba toda la mañana en la cocina, disfrutando cada olor que hacían surgir sus manos. Le gustaban todos. El olor a plátanos fritos, a aguacate recién cortado, a ajo, a tomillo, a tomate verde. El olor de la mantequilla al derretirse, a queso fresco, a chocolate caliente, a pan horneándose. El olor a naranja agria y a pimienta, para marinar el pollo. El olor a azúcar morena al fuego. El olor a leche quemada.

Había aprendido bien el arte de ser señorita, sin embargo, ni con mucho esfuerzo su madrina había podido evitar que en los días de lluvia se quitara todos los trapos que le estorbaban y saliera corriendo al patio a que le cayera el agua encima, "para quitarse lo negro de los ojos, madrina".

...


Me disculpo por dejar a Matilde a la mitad. Matilde iba a tener una historia. Le iba a inventar un amor imposible y complicado, de esos que duran para siempre pero que siempre hacen falta alrededor. Se iba a llamar Antonio, se iba a apellidar Cuenca, en honor a Daniel Cuenca, que tanto me hizo llorar cuando leí Mal de Amores en aquella pubertad que ahora parece tan lejana.


Antonio Cuenca iba a aparecer un día en su cocina, con varios años más que ella, tirando sin querer un bote de aceite de oliva en la pulpa de mango con azúcar que había sobre la mesa. El la iba a amar desde el momento en que sus ojos de almendra lo destrozaran de pies a cabeza llenos de ira en un berrinche casi infantil y ella lo amaría desde el momento en que consiguiera callarle los reproches por echar a perder la mermelada de mango que estaba haciendo, con un beso en la boca, aunque después le volteara la cara de un golpe, indignada.


Iban a pasar varios años en un ir y venir, besándose siempre, deseándose siempre, teniéndose poco. Conociéndose bajo la lluvia, perteneciéndose, odiándose y reconciliándose también en ella. Solo el hubiera podido entender la magia de las gotas sobre la piel, solo el compartiría la necesidad de salir a "quitarse lo negro de los ojos", hasta muchos años después, cuando ya no la tuviera.

Iban a seguir pasando varios años. Cuenca amándola con locura, sin poder vivir sin tenerla a su lado, pero tampoco teniéndola, por miedo a quemar todo ese amor de una sola vez y quedarse con nada después de eso, ni con su música, por que Matilde era a quien le debía que de su piano salieran las notas que le daban de comer. Matilde viviendo por ratos, amando por ratos, cocinando por ratos, con la vida girándole en torno a Cuenca y a sus ires y venires de una ciudad a otra, haciendo escalas a veces y a veces no por la ciudad en que ella le esperaba en camisón.


Antonio Cuenca iba a desaparecer alguna noche, sin despedirse de Matilde, en un arrebato de culpa por estarle jugueteando la vida a esa pobre niña, que no había hecho si no amarlo desde que le echó a perder aquella mermelada de mango. Matilde iba a hacerse adulta un día de estos, caminando independiente en una época en la que las mujeres acostumbraban a ser dependientes. Su forma de cocinar la iba a hacer alguien distinguida y probablemente se iba a casar, como Dios manda, con algún buen hombre dedicado a un oficio sin mayor complicación, o con algún cabrón dedicado a la política.


No iba a tener hijos. Siempre había pensado que los hijos deberían ser fruto del amor, y ella a su marido no lo amaba. Por lo menos no tanto como se sabía capaz, y no quería que sus hijos fueran algo a medio hacer. Le gustaba saberse libre, a pesar de estar casada y cumplir con el requisito divino de pasar sus días en la cocina, servirle a su marido todo lo que había aprendido a hacer con su madrina, todo, menos mermelada de mango. Desde que Antonio Cuenca se había ido de ella, el simple olor le provocaba repulsión.


Un noche de mayo, varios años después, acompañaría a su marido a alguna cena de gala, a beneficencia de algún hospital. Probablemente su marido sería doctor. Llevaría encima un vestido color canela, los deseos de salir a mojarse al aguacero que había fuera del salón y una copa de vino, cuando un mesero le indicaría que había alguien esperándola en el jardín. Ella aprovecharía la ocasión para respirar ese olor a tierra mojada que tanto le gustaba, y caminaría hasta la enorme puerta de cristal que daba justo al corredor que el mesero le señaló.

Saldría al corredor en penumbras, lejos de los enormes candiles, un poco cegada por la falta de luz y casi sin recordar que estaba afuera para encontrarse con quién sabe quién. Iba a caminar hasta la línea imaginaria entre su lluvia favorita y el techo bajo el que se encontraba, iba a estirar la mano para alcanzar las gotas y en ese momento, sentiría un aliento conocido sobre su hombro derecho, unas manos en su cintura y la voz que había estado guardando bajo su almohada.

- ¿Hace cuánto no te quitas lo negro de los ojos? - Preguntaría Antonio Cuenca, con la certeza de no haber sido olvidado.

Matilde no tendría necesidad de abrir la boca, pues desde siempre los ojos le habían sido suficientes para decir las cosas que realmente le importaban. Bajo la lluvia, se habría dejado llenar el cuerpo de Antonio Cuenca mientras le callaba los reproches de su ausencia con un beso.


Todo ésto iba a pasarle a Matilde, pero no le escribí su historia.

domingo, 7 de junio de 2009

Paleta de Guanábana


Hace algunos ayeres, alguien bien interesante dijo algo parecido a ésto:


"¿Por qué no te quedas quieto? Tu quieres ir de un lugar a otro

y no te das cuenta que a nosotros nos basta con estar aquí contigo,

disfrutando ésto, platicando tranquilos.. Tu eres nuestro "todo"

ahora mismo, ¿por qué nosotros no podemos ser el tuyo?"


En ese momento me sacó una sonrisa, por que a pesar de sonar notablemente melódico en un acento italiano y usar una gama de palabras bastante más educada, era justo lo que venía pasando por mi cabeza y que había estado evitando dejar salir.


Pasaron los meses y las palabras se me olvidaron.


Hasta hoy, que entre el aburrimiento y el calor de media tarde, no supe hacer más que desear con desesperación una paleta de guanábana.. una cosa llevó a la otra y me encontré recordando las palabras del personaje de acento italiano.


Muy sabio de su parte, atreverse a decirlas.


Ahora que hago un recuento, es increíble el número de veces que los grandes momentos se me han ido entre las manos por no dejarlas salir de mi cabeza, aunque no sonaran tan melódicas y educadas saliendo de mi boca.

sábado, 30 de mayo de 2009

Frase de la Noche


Hay cabrones por que hay pendejos.



Amen

lunes, 18 de mayo de 2009

Adios, Benedetti


Algunas veces había utilizado palabras de Benedetti. Hoy las vuelvo usar, nomás pa despedirme.


Apenas se fue ayer, pero nos dejó para leerlo siempre.


Táctica y Estrategia


Mario Benedetti



Mi táctica es mirarte

aprender como sos

quererte como sos

mi táctica es

hablarte

y escucharte

construir con palabras

un puente indestructible

mi táctica es

quedarme en tu recuerdo

no sé cómo ni sé

con qué pretexto

pero quedarme en vos

mi táctica es ser franco

y saber que sos franca

y que no nos vendamos

simulacros

para que entre los dos

no haya telón ni abismos


mi estrategia es

en cambio

más profunda y más

simple

mi estrategia es que

un día cualquiera

no sé cómo ni sé

con qué pretexto

por fin me necesites.

domingo, 10 de mayo de 2009

La frase...

"La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado."
García Marquez

miércoles, 29 de abril de 2009

LesBlogs Supreme dice: Mejor Blog :)

Todo éste desmadre de la hipocondría porcina, las clases suspendidas, las decepciones, el aburrimiento.. y aparece de entre el fango algo que me cambia con una pincelada simple la expresión retorcida de la boca.


LesBlog Supreme, después de una nominación y votaciones de nuevos y de asiduos lectores, ha decidido que...


POM


POOM


POOOOOM


Soy el Mejor Blog del Mes de Marzo.


He aquí la prueba de ello:


Que agradable sorpresa.. un shot condensado de Ego necesario justo ahora que me parece no ser suficiente (dos personas me lo han dado a entender justo por éstas fechas.. mi autoestima y seguridad se ven amenazadas).


Buenas las tengan.


lunes, 23 de febrero de 2009

Boicot


Aparentemente tengo la imposibilidad de mantener algo equilibrado en mi existir. Es muy divertido la mayoría de las veces, salvo cuando no.

Hoy no es divertido.. queriendo o no queriendo, con alguna pinche idea metida en la cabeza he ido haciendo que, poco a poco, camines en dirección contraria a mi.

No te pude desechar la primera vez, hace mucho. Ni la segunda, ni la tercera. La última vez que lo intenté el año pasado fue "contraproducente".. terminé sabiendo que las cosas se me habían salido de control y me encontraba ahora totalmente a merced del órgano ese que bombea sangre justo arriba de mi diafragma..
Fue cuestión de días para que tu te dieras cuenta de eso y terminaramos sacándonos la verdad a cucharadas en una conversación telefónica totalmente irresponsable y carente de razón.

Ahora me encuentro como expectadora de una obra hecha por mi, poco a poco.. tiñendo nuestro "algo" de óleo en tonos chillones y difíciles de soportar, con pinceladas agresivas y poco cuidadas, con textura lastimosa.

Yo la hice, sin embargo, no me gusta.

Prefiero aquella acuarela con color transparente, aquellos verdes amarillentos, y naranjas, y magentas.
Espero quede aunque sea un pedacito de papel para volver a pintar.





jueves, 5 de febrero de 2009

No siempre es suficiente, pero..



"Experiencia es lo que obtienes,
cuando no obtienes lo que quieres"

Randy Pausch

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Palabras de Vives


"Mi muy querida, esperaba que vinieras pronto, aunque fuera vestida. Tuve que salir porque recibí un recado de Medina pidiendo verme a las seis, en la puerta de San Francisco. Me llevé a los niños y la evocación exacta de tus redondas nalgas. Besos aunque sea en la boca. YO."
Fragmento de "Arráncame la vida" de Ángeles Mastretta
(obviamente omitido en la película, como muchos otros así
y mejores... crítica pendiente)

martes, 16 de septiembre de 2008

You could never be Jell-O!


Julianne: You are Michael, and you are in a fancy french restaurant.. you order.. creme brulee for dessert. It's beautiful, it's sweet.. it's irritatingly perfect. Suddenly, Michael realizes he doesn't want creme brulee, he wants something else.

Kimberlly: What does he wants?

Julianne: Jell-O

Kimberlly: JELL-O?! Why does he wants Jell-O?

Julianne: Because he's comfortable with Jell-O.. Jell-O makes him comfortable.I realize compared with creme brulee is.. Jell-O, but maybe that's what he needs.

Kimberlly: I can be Jell-O..

Julianne: NO.. creme brulee could never be Jell-O.. You could never be Jell-O!

Kimberlly: I have to be Jell-O!

Julianne: You're never gonna be Jell-O!