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lunes, 2 de marzo de 2009

Nana


Llegaste justo en el preludio al nacimiento de mi hermana. Apenas minutos antes de sufrir el cambio drástico de la aparición de un ser que me hacía competencia, que me quitaba el protagónico familiar y que hacía menos frecuente el abrazo, ya de por si ausente, de mi figura materna. Llegaste justo antes de que mi figura paterna se metiera en política derechista, se le descompusiera el carácter y convirtiera los festivales de Día del Padre y las pastorelas en una búsqueda interminable de su cara entre la gente, sin encontrarla.

Me preguntaste mi nombre, aunque ya lo sabías. Tus ojos redondos y tus cachetes me convencieron de estirar mis bracitos y dejarme levantar del suelo de mi cuarto. Y te empecé a querer.

Preparas, hasta la fecha, las quesadillas más ricas del mundo. Te he visto hacerlas y no le echas polvitos mágicos, son solo quesadillas.. pero si las preparas tu saben a gloria. Hoy recuerdo con nostalgia las mañanas en el colegio de monjas, sacando dos quesadillas perfectas de mi lonchera, sentadita en una de las escaleras.

Los mejores recuerdos que tengo de mi casa son contigo. Tu y yo solas por horas, preparando la comida, meciéndonos en la hamaca, poniéndome las calcetas, jugando a que yo era cantante arriba de los sillones de la sala.

Cuando llovía, me dejabas salir a jugar y a mojarme antes de que me bañaras. Corría por todo el patio de atrás jugando con mi perro, que en ese entonces estaba de mi tamaño. Siempre me esperabas con una toalla enorme y me envolvías como tamal. Era delicioso sentir las gotitas de agua caliente caer sobre mi piel fría de agua de lluvia, y luego envolverme en mil sábanas a platicar contigo.

Cuando me tocaba escuchar gritos que no merecía, te acercabas a mi exilio y podía ver a través de la humedad de mis ojos, los tuyos llenos de impotencia. No me abrazabas hasta que yo te abrazaba, yo no te soltaba hasta que tu me soltabas.. era una regla no escrita.

Y cuando crecí y nadie me entendía, eras tu quien no solo me preguntaba cómo me había ido en el colegio, si no se quedaba a escuchar la respuesta. Te contaba todo mientras comía con las piernas cruzadas arriba de la silla y los codos sobre la mesa, mientras tu, en la silla de al lado, me rascabas la espalda.

Hoy ya llegó el "cuando seas grande" del que tanto hablábamos, y vivo muy lejos de ti. Tu tienes la culpa de que yo no cocine, de que no me guste tender la cama, de que sea una checha, de que extrañe tus quesadillas, de que sea sarcástica, de que no me de pena llorar, de mis buenos recuerdos al ver para atrás, de que regrese a mi casa de vez en cuando, de que sepa decir "te quiero", de mi adicción al te, de que no deje que nadie me vea la cara de pendeja, de que haya aprendido a abrazar como se debe, de que sepa coser botones.. de todo lo que soy ahora, Nana, de todo.

Gracias por levantarme del piso de mi cuarto aquella tarde.


6 comentarios:

lezzoh dijo...

Honor, a quien Honor merece.

DL

demeter.saenz. dijo...

omggg me dieron ganas de llorar >.< me huviese gustado una persona asi a mi lado...

saludooosss

Palm dijo...

chingaoo! deja de hacerme chillar con tus escriitos..

oculta y feliz dijo...

Ay Goma! no se si cada dìa te vuelves mas talentosa o son efectos de que se me acabe de bajar la regla pero me hiciste llorar...y no lo hacía hace mucho. Tienes una capacidad increible de hacer sentir...¿asi eres en todos los aspectos de tu personalidad :p?

polvo de menta dijo...

me dio mucha ternura. a mi solo me cuido mi madre. pero en ella me escondia asi como tu en tu nana =)

Megah dijo...

Oh, que maravilla de post... para mi las mejores quesadillas son las que prepara esa chica de ojos hermosos que hace a mi corazón saltar como idiota, puff, son la gloria!! el 2009 empezó cuando me preparó de cenar esas quesadillas en su casa.