También me gusta leer lo que piensan de lo que pienso. Comentarios, por favor!

jueves, 24 de septiembre de 2009

¿Que incluye qué...?


A como están las cosas, yo me apuntaría nomás por el polvo.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

My cold feet


Había pasado tanto sin que nadie me hiciera recordar tanto, que había olvidado, sin querer, como era cuando se me caía la cobija.


Hace un rato, se me destaparon los pies y tuve frío. Justo ahora estoy luchando contra los pliegues de tela suave y acolchada para volver a taparlos. Me queda muy chica, lo sé, pero no tengo muchas más opciones que ésta (dormir sin cobija, por ejemplo, es una de ellas).


Casi logro terminar de tapar mis pies, pero no estoy segura si quiero hacerlo. Es una tontería: no hay nada más incómodo que pies fríos. Además se que si no los tapo, invariablemente me enfermo, cayendo en un espacio de tiempo tirada en una cama, entre kleenex, almohadas mojadas y ganas de no levantarme nunca más de ahí.


Pero es que el frío, de a poquito, sucede que es muy agradable. Casi llega a gustarme mucho la sensación de escalofríos que me hace sentir el tener mis deditos al descubierto. Mi piel, tan aletargada siempre, tan aburrida, tan inmóvil, le da por erizarse y mandar descarguitas de algo parecido a la electricidad directo a mi espalda.


¿Escalofríos? Cada vez que pienso en ellos, me acuerdo de alguna de las mañanas cercanas a mis 16, sentada en el fondo del salón de clases y con la cabeza en las nubes. Nunca sentí tantos escalofríos como aquella vez.


Mierda.. la cobija se volvió a correr. Mi pie derecho casi estaba dentro y ahora vuelve a estar congelado.


¿Qué pasaría si me quito la cobija del todo?


Nunca lo intenté. Desde que logré acomodarme bajo sus mínimas dimensiones, he tratado cada segundo de mantenerme ahí. Después de lograr que mis manos dejaran de temblar y que mis dientes dejaran de chocar compulsivamente unos contra otros, no he hecho más que tratar de mantenerme así.


Pero.. ¿y si me la quitara completamente? ¿me moriría?


You, Pancake (:

martes, 22 de septiembre de 2009

Pero siempre tiene que terminar mal...


El día: precioso.


Nada deslumbrante, ni chispeante, ni eufórico, pero con ese sabor de boca agradable. Not too cold, not too hot, la clase sobrellevable, el desayuno decente, plática amena, risas regulares. Una compañera que usualmente me desespera por ser "a little bit too happy" me pidió ride y se lo di sin chistar, hasta su casa.


Llegando a mi casa, recibimiento de mi gatita desde la ventana, un intruso familiar que está aquí desde el domingo me recibe también y me da a entender que preparara la comida.


-Abue, mi hermana viene hasta las cuatro, son la una y media...


Lo siento, estoy totalmente desacostumbrada a hacer las cosas en cualquier otro horario que no sea CUANDO YO QUIERA. Aun así respiro, saco un bolis de limón del refrigerador y me dispongo a ver Friends, a relajarme... escucho tragines en la cocina y mensajes subliminales de "estoy haciendo comida, ayudame", pero yo no hago comida tan temprano.. ni me complico tanto al hacerla, así que.. paso olímpicamente. No tengo por que ponerme a picar cebolla, tomate y ajo, licuarlo y hacer salsa verde, si tengo tres latas de mi favorita en la alacena.


Justo en ese proceso, hace la sugerencia nuevamente de ir al super, como ayer, y le digo que si termino temprano las cosas de la escuela, la llevo. Insiste, insiste una vez más al ver que era el último tomate, le doy el avión al percatarme que la ensalada caprese que tenía pensada para la cena se fue al carajo. Respiro hondo y me juzgo de temperamental por sentir que me invaden solo por que no cenaré ensalada caprese.


Me dispongo a estudiar, pero está en mi cuarto viendo TV. Paciencia, paciencia.. me pongo los audífonos. Leo uno, dos, tres párrafos.. escucho entre los decibeles de Tim Deluxe una voz que comenta algo. "¿Qué?", pregunto confundida, y comienza a decirme una lista mental de lo que hace falta a mi alacena. "Yo no lo necesito, lo necesitas tu", pienso, pero contesto algo mucho más amable y le repito que si termino de estudiar, la llevo. Me insiste dos veces más: una cuando me paré al baño y otra cuando me quité los audífonos por que la escuché apagar la TV.


Mientras leo, me voy perdiendo en mis propios pensamientos, hasta que no se en qué momento, me sorprendo pensando en sexo. Intento seguir leyendo y me desconcentro cada dos líneas. Algo hay que hacer para conseguir concentrarme en lo que debo. Estoy sola en el cuarto, puerta cerrada... tengo el cuidado de apretar silenciosamente el seguro.


Justo unos segundos después de que la respiración se me disparara, escucho como la manija gira hacia un lado y hacia el otro. La situación se va directito a la chingada cuando escucho su voz pidiéndome que le abra. Me cierro el pantalón y abro la puerta.


- Ya estoy lista, vamos al super.

- No.. NO!


Si había alguna posibilidad de ir al terminar de estudiar, ésta se acababa de joder al invadir MI espacio en el momento incorrecto, en la situación incorrecta. Puerta cerrada con seguro, ¿no le dijo nada? ¿es que tengo que poner un colguijo en la puerta que diga "Ando horny, disculpe las molestias"? Me excuso lo menos agresivo que puedo, argumentando que aun me queda mucho que estudiar.. aunque no sea cierto. Regreso a mi escritorio y clavo la vista en mi libreta, berrincheando discretamente.


Me empieza a cagar todo lo que no me cagó en el día, terminando con broche de oro con la interrupción detestable que acaba de ocurrir. Probablemente no hay nada que me cague más en el mundo que me interrumpan en situaciones como esa, con o sin compañía. Una vez, incluso, me fuí de casa de mi ex emputadísima por que le contestó a su amiga dos veces seguidas.


Sigo haciendo berrinche un rato más, y luego, se me pasa. Sin embargo el sabor de boca no es tan fresco como al inicio del día, y me quedo con esa sensación cagante de invasión, de NECESIDAD de privacidad, de ganas de ponerle seguro a la puerta y no abrir ni aunque la pateen.


Y ya.


Buenas las tengan.

12 horas después...


Ayer, justo terminé de postear, me tiré en el suelo de mi cuarto boca abajo, sintiendo el suelo frío contra mi cara. Estaba comenzando a perder conciencia, cuando mi madre me llamó... le dije dos frases y una despedida rápida, escuchando antes el "llámame cuando te despiertes". Volví a cerrar los ojos y, milagrosamente, me dormí.


No se bien cuántas horas después, me paré de ahí y me tiré a mi cama. No moví un músculo más después de que caí atravezada en ella, ni uno solo.. no acomodé los brazos, ni me moví hacia los lados, ni nada. Estaba tan dormida que quedé como si me hubiera caído de un edificio de tres pisos.


Hace un rato di un respiro largo y profundo, y abrí los ojos en la oscuridad. Me quedé sin moverme unos minutos. Estiré el brazo hasta mi bolsa trasera del pantalón, saqué el celular y lo abrí: 5:30 AM. Me giré para quedar boca arriba y seguí inmóvil un poco más, tratando de sacarme toda la niebla de la cabeza.


Cuando logré despertar del todo me di cuenta que me moría de sed, que tenía la vejiga a reventar, que no había ido al taller de la tarde, que no había hecho la tarea, que no me bañé, ni me cepillé los dientes, que debía tener el delineador como un panda, que mi pelo debía estar afro, que no metí la comida que sobro al refri, ni lavé los platos, ni le di de comer a mi gatita.


Aun con todo ésto encima, me tomé mi tiempo para estirarme, bostezar dos veces y sentarme inmóvil en mi cama a recuperar el equilibrio.


Me siento taaaaaaaan relajada y chispeante después de 12 horas durmiendo.


Justo ahora, el amanecer se ve en mi ventana... hoy tiene que ser un buen día.