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domingo, 15 de marzo de 2009
sábado, 14 de marzo de 2009
Such a mess!
Tiene como un año que no me ponía tan ebria públicamente. Probablemente había tomado en esa cantidad.. probablemente, pero no en un lugar de "no-confianza", con 150 personas a mi alrededor y un escote que, estratégicamente, crecía según corrían las horas y los centilitros de alcohol.
No llegue a quedar en calidad de trapo, sin embargo tengo leves lagunas mentales y conciencia de algunas estupideces dichas. Contacto físico y confiancitas con gente con la que no las había agarrado en el trato diario durante más de seis meses, vocalización nula mientras le llegaba al tono de "x" canción de Belanova versión remix, dos de dos victorias en "foooooooooondo, foooondo!" de Bacardi Blanco con agua mineral al tiempo en vaso desechable, intento fallido de que una amiga no vomitara el baño del antro y recuerdos borrosos del amanecer siguiente, tirada el el baño de otra amiga con la blusa cayéndome sobre el hombro derecho, después en el sillón de su sala, después de nuevo en el baño...
Mi sentido del oído se agudizó, lo cual fue bastante inconveniente dado que iban a llegar a hacer una instalación eléctrica: martillos, taladros, pies con zapatos mineros. "¿Qué hice para merecer esto?" escuchaba (quedito) dentro de mi cabeza mientras me empinaba mi tercera botella de agua para pasarme dos aspirinas.
Sin embargo eso no evitó que al caer el sol, fuera de ociosa al centro a hacerme éste tatuaje temporal, y luego a ingerir algo por segunda vez en el día, que no fuera agua, y luego a una fiesta donde jugué botellita y "Yo nunca, nunca..", y propusieron en vano que Palm me besara como castigo (guácatelas!), solté que había besado y fajado a alguien "de mi mismo sexo" y CASI me hacen besar a un amigo, pero a cambio de mi virginidad osculatoria respecto al género masculino, permití que dicho amigo me "tecleara".
Dos noches seguidas.. hoy toca descanso.
Lo mismo dije ayer, espero que hoy me deje de mamadas.
Buenas las tengan.
Ubikando
antropologia,
bugaminoso,
centreando,
cosas banales,
felicidad contagiosa,
sexosidades
martes, 10 de marzo de 2009
viernes, 6 de marzo de 2009
Epitelio Olfativo
Nunca había sido consiente de mi sentido del olfato hasta hace cinco años.
Para mi sorpresa, reconocí el perfume de Nube después de pasar una sola tarde con ella. Un mes después de esa tarde, una chava de la secundaria entró al salón y yo levanté la vista de chingadazo: en efecto, olía como Nube. Ni idea de que perfume era, solo olía a ella.
Eso me puso a pensar en las miles de veces que dije "huele a.." y todo el mundo se me quedó viendo con cara de WHAT THE FUCK..?.
Es fácil volver a tener cuatro años al oler un aceite de duraznos con canela que existe aún en casa de mi abuela, todas aquellos atardeceres llorando por extrañar a mis papás a kilómetros y kilómetros de distancia, los amaneceres con olor a frío, olor a huevos con ejote y a quesadillas de tortilla de maíz que me recordaban tanto que me había amanecido lejos de casa.
El olor a frío.. parecido al olor a Navidad, que hace mucho no siento. Olor a cosas horneándose, a carreras por la casa, a que se te hace tarde, a perfume caro, a tela nueva (de ropa estrenándose), pero sobre todo el olor a frío que no hay calificativo que le quede.
El olor a libro nuevo, a pesar de haber leído relativamente desde que aprendí a hacerlo, me remota a una época entre los 12 y 15 años en la que desayunaba, comía, merendaba y cenaba libros, en las que mis regalos de cumpleaños, navidad y Reyes eran libros y en la que mis papás tuvieron que instalar un estante improvisado en una pared de mi cuarto por que ya no había dónde más ponerlos.
El olor a libro viejo, en cambio, me recuerda a aquellas vacaciones en la misma casa del aceite de duraznos, varios años más tarde. Revisaba entre los estantes de libros y me encontré con un libro que tenía escrito el año 1923 en la primera hoja. Lo leí por pura curiosidad y me encontré con un cuento árabe que mi abuelita me contaba por las noches para dormir, después de que terminaba mi sesión de lágrimas nocturna. Lo guardo como una reliquia.
El olor a lluvia me recuerda a mi pueblo, donde llueven los 365 días del año, me recuerda a cuando yo jugaba en la lluvia, solapada por mi nana. A la vez que iba en el camión de regreso a mi casa y lloraba amargamente mientras la lluvia pegaba en mi ventana, y al bajarme, sentí que las gotas de lluvia cayendo bruscamente sobre mi, pegándome el pelo a la cara y enfriándome hasta el último centímetro cuadrado de piel eran menos dolorosas que lo que me estaba quemando por dentro.
El olor a ajo, a comino, a arroz congrí o cualquier variante de éste me hace viajar hace algunos pocos años atrás con Lápiz Azul, a las tardes en calzones y camisa del uniforme cagándonos de risa mientras bailábamos reggaetón, a las muchas tardes que pasamos platicando en las escaleras, a una vez en específico, cuando de la risa pasamos al llanto y nos abrazamos y nos supimos hermanas.
El olor a mota me recuerda a Erin, a las noches rodeada de gente con rastas y pantalones de manta, a la fusión con el incienso quemándose y con el olor de su piel llena de aceite de coco. A los múltiples grados de ebriedad, a las pláticas sin sentido en spanglish, a ese a la combi pintada de colores con almohadones dentro y a el sentimiento de libertad.
Muchos olores sin mencionar, muchos.. pero tengo que comenzar a transformar mi cuarto en el cuarto de una veinteañera decente, madura y respetable por que mi "tribu" llega en unas horas.
Post dedicado a Palm, por haberte fallado justo
ésta noche tan importante.. a veces la familia no
es más que un estorbo, sé que me entiendes.
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