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viernes, 5 de febrero de 2010

Para mañana, ya lo olvidé.


Post escrito por ahí, hace varias semanas. Andaba yo haciendo
mi berrinche casa de la chingada. No era para menos (:


Hace como cinco minutos, ya media dormida, me cayó el veinte.


Antes de perder la conciencia, dentro de mi cabeza comenzó a sonar una canción que me dejó las cosas bien claras. No pude hacer otra cosa que volver a despertarme. Demasiadas ideas corriendo como para darse el lujo de dormir, aunque sean casi las cuatro.


No hay nada que pensar, nada que evitar, nada que controlar.


No tengo que cuidar mis palabras, ni la forma en que te trato... no tengo por qué.


Y yo, como estúpida, jugando al respeto y a los límites, porque bajo ninguna circunstancia quería provocar NADA que me pusiera a mi del otro lado de la moneda.


No lo lograría ni en mil pinches años. No lo hubiese logrado aunque así lo hubiera querido. Tu te quedas las pocas veces que lo haces nomas por tener la velita prendida, nomas por no dejar pasar. Te encanta escucharme desvariar, sentirte imprescindible... y cuando me trago todas las palabras como lo hice los últimos días, te das el lujo de provocarlas. ¿Para qué? ¿Para que cuando te lo pregunte de nuevo, lo niegues? Lo sabías, lo supiste siempre, solo no se te dio la chingada gana hacerlo. Vamos... hay que tener un poquito de huevos y no echarle la culpa al otro.


Me caga que la fuerza para decir las cosas me llegue a las cuatro de la madrugada de cualquier pinche viernes, no cuando debería llegar.


Para mañana, ya lo olvidé.

3 comentarios:

Andy dijo...

ui creo que a todas nos a pasado alguna ves lo mismo no saber que responder en el momento pero despues de un rato ya tienes el mega discurso preparado

lezzoh dijo...

reality its getting closer.. dear.

DL

Ana Medina dijo...

jajajaja eso siempre pasa, sabes perfecto que decir, que contestar, que discutir, pero en el momento equivocado.

Me gusta la imagen tmb :)