Retrocedí los meses de par en par hasta llegar a la noche que me acosté sola en mi cama. Y las sábanas me raspaban como púas. Y las almohadas se sentían como piedras filosas. Y me ardía cada centímetro de la piel.
Y dolió como si aun estuviera ahí, por el tiempo que duró la canción.
Y luego respiré, agradeciendo que estoy muy muy lejos de esa noche.
"Día de Enero" es una canción que me gstó desde la primera vez que la escuché.
Durante algún tiempo, en mi cabeza sonaba la idea "el día que me la dediquen, caigo". Ni me la dedicaron, ni caí, ni nada. Se convirtió en la canción que me da esperanzas todos los Eneros, aunque no pase absolutamente nada relevante.
Ya se me terminó Enero, y a menos que en las 12 horas que restan del día aparezca alguien en un corcel blanco, creo que la canción dejó de aplicar.
Habrá que esperar al próximo año, con Santa Shakira cantándome con la luna en su nariz.
La otra opción es llamarle y pedirle que, por mi salud mental, escriba canciones así para cada mes del año.
Antes que empiecen a leer, no se preocupen, este no es un ego-post en el que les hablo de mis múltiples cualidades. Tampoco uno donde venga pidiendo compasión por baja autoestima. Nada de eso.
Es solo que..
Ayer venía manejando con el sol en la cara, con la cabeza llena de recuerdos y fotografías mentales y frases sueltas. La frase "eres una de las personas más increibles" apareció de la nada. Me lo han dicho ¿cuántas veces? No lo se, es demasiado mamón ponerlo en el título para aparte ponerle un número. Sin embargo, no son pocas. Para mi sorpresa, ser una de las personas más increibles no es nada agradable por una simple razón:
No me ha llevado a ningun lado, salvo a ser recordada con un amor infinito.