
Estaba hablando con una de esas amigas "de toda la vida", con la que me escapaba de las clases y tronaba matemáticas. Fresa, es el código para identificarla por aquí, ¿recuerdan? Hemos estado un poquito "separadas" desde que entré a la universidad por diverrrsas situaciones, sin embargo, nunca hemos dejado de ser amigas y nos vemos frecuentemente.
Después un ratote ya de ser amigas "por encimita", hace unos meses, cuando caí en crisis existencial, al lugar donde manejé ahogándome en mis mocos fue a su casa. Y ahora que ella necesitó apoyo moral, a la primera que llamó fue a mi. Incondicional, aunque haya pasado tiempo.
Ella está hasta el cuello de problemas y estábamos tratando de darles solución. Yo.. no tengo problemas, vamos, pero le conté igual las cosas que traigo pegadas entre el pecho y la espalda. Cuando terminé de decir lo que tenía que decir, casi pude sentir sus ojotes clavados en mi.
- Tu y yo tenemos que hablar largo y tendido y ponernos al día.
- Lo se, y tengo que explicarte todo esto, es DEMASIADO..
- No, te entiendo, me siento igual.
Se siente igual, me entiende, sin preguntas.
El resto de mi vida está frente a mi, casi puedo tocarlo con los dedos.. ya no hay "cuando sea grande" ni muchas oportunidades que cagar antes de que empecemos a "jugar de a de veras". Y ella entiende que me sienta así, porque se siente igual.
Mañana por primera vez en la pinche vida va a salirme de entre los dientes eso que traigo en la cabeza desde hace rato y nomas no puedo ni poner en voz alta. No me siento tan putamente nerviosa, es diferente cuando estás en el mismo escalón.. ¿no?
Veremos.
Buenas las tengan.


