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domingo, 31 de mayo de 2009

La silla en la que te espero..


Tal vez la ansiedad de esperar "sentada" se remita a todo ese tiempo en el que de alguna forma seguí vinculada en tiempo presente con situaciones pasadas e irremediables.


Seguí caminando, seguí viviendo después de un tiempo.. sin embargo, procurando siempre no acercarme demasiado a cualquier contexto que me colocara en en una situación de vulnerabilidad y sobre todo, que no propiciara crear nexos copulativos demasiado estrechos.


En resumen, no quería un "tu y yo", no quería nada ni remotamente cercano. Me dediqué a establecer límites inflexibles, argumentaciones sólidas y, por supuesto, a huir lo más rápido que podía en cuanto mis sentidos detectaban cualquier indicio de "estar demasiado cerca".


Seguía vinculada en tiempo presente, ridícula realidad. A pesar de todo, no había descubierto cuál era el procedimiento a seguir para, de una vez por todas, cortar lo que fuera que me mantenía la esperanza viva muy en el fondo, por más que quisiera negarlo.


"Eres de reacción retardada", me repitió la causante de mis conflictos emocionales primigenios una vez que me vi envuelta nuevamente en el proceso de darle fin a una etapa de mi vida, sin lograr sentir nada. Me preocupé una vez que la reacción retardada llegó, justo como lo había pronosticado ella.


¿Acaso mi vida se iba a llenar de negocios sin concluir?


Un día, sorprendentemente, me desperté y supe que los círculos se habían cerrado. No existía más ese sentimiento resignado de posesión hacia ninguna de las dos. Me sentí extraña pensando en Nube con alguien más sin que se me revolviera el estómago por pura costumbre y me sorprendí hablando con Mango de situaciones que apenas 72 horas antes me hubieran costado el hígado.


Y ahora soy libre. Muy libre. Tenía varios años sin acercarme ni remotamente a ésta sensación.


Finalmente estoy dispuesta a acercarme más de la cuenta, a dejar de establecer límites inflexibles, argumentaciones sólidas, sobre todo a dejar de huir. Quiero quedarme.


Sin embargo una idea me da vueltas en la cabeza sin parar, después de unos días de euforia por tanta libertad. Ridícula realidad, nuevamente.


Estoy sola.


Pero sola, en serio.


Tengo más amigos de los que me había permitido tener desde que llegué aquí, y más vida social (aunque sigo siendo antisocial, relativamente), y más seguridad en mi misma, y más libertad.


Y nadie con quien compartirlo.


¿Que soy una impaciente? ¿Que las cosas vienen solas? ¿Que no hay que buscarlo? ¿Que solo aparece? Si, ese speech me lo se de memoria, yo también lo he dicho una vez tras otra mientras había alguien (o alguienes) a mi alrededor.


La sensación es equivalente a cuando, finalmente, me cambié a vivir sola y no hubo nadie a quien decirle "en mi casa o en la tuya".


La espera me está poniendo loca, bipolar, ansiosa. Es una tontería, sobre todo después de dedicar los aaaños a precisamente lo contrario.


Hoy quiero lo que alguna vez ellas quisieron y no permití.


Lo iba a escribir aquí mismo, pero supongo que merece un post especial.
Buenas las tengan.


sábado, 30 de mayo de 2009

Frase de la Noche


Hay cabrones por que hay pendejos.



Amen

jueves, 28 de mayo de 2009

Lluvia


Tan solo una hora después, el destino nuevamente me hace cerrar la boca sutilmente.


No se si a ésta pequeñez se le puede llamar destino, en realidad, pero no encuentro una palabra mejor.


En mi cuarto hay una puerta hacia un minúsculo espacio sin techo donde está el calentador. Nunca salgo, no habría por qué.. el calentador está apagado hace meses por no ser necesario con éste pinche calor.


Hoy salí. Nomás, por que me dieron ganas.


Estaba parada en ese minúsculo espacio de cuatro metros cuadrados, pensando que tal vez sería buena idea hacerlo "bonito", poner algunas macetitas y pintar las paredes. Hacerlo mío.


Una gota justo en mi ojo derecho, abierto de par en par mientras miraba hacia arriba, calculando si con mi escalerita le llegaba a toda la pared. Otra gota, en mi brazo, mientras me tocaba el ojo agraviado con los dedos. Una gota más.. y luego, muchísimas, de chingadazo, como su hubieran abierto una llave.


Cierro los ojos y levanto la cabeza. Muchas gotas aplastándose contra mi cara.


Comienzo a lanzar todo lo que traía encima hacia adentro del cuarto mientras en mi cabeza justifico el acto irresponsable del mes: quitarme la ropa en un lugar poco apropiado.


"Que chingados.. si nadie me ve"


La lluvia me pegaba con fuerza en la espalda, en la cara, en el pecho.. fría, como recordándome que no me tengo que ir tan lejos para encontrarlo. La sensación de libertad que me dieron esos cuatro metros cuadrados llenos de lluvia y de aire frío contra mi piel es lo más rico que he sentido desde hace mucho.


Me quedé ahí, bajo la lluvia, hasta que las gotas se hicieron lo suficientemente esporádicas para pensar que había acabado.


Tal vez no sea tiempo de irme a "reecontrarme" con el frío, tal vez hoy, con la lluvia soy feliz.



Extraño el frío




Extraño despertarme bajo una gruesa colcha llena de pelusita, tapada hasta los hombros y no queriendo salir de abajo de ella para que el frío no ataque mis manos y las puntas de mis pies. Extraño que mi aliento deje un rastro blanco en el aire, extraño calentarme las manos con una taza de café y esa sensación de calidez sumamente reconfortante cuando el líquido baja por tu garganta y lo sientes dentro del pecho.


Extraño el frío.. y es totalmente irracional querer "volver" a el, si al lo largo de mi vida, los años siempre han sido cálidos.


Probablemente sea tiempo de un cambio.. ese que se me ha puesto enfrente más de una vez desde que me crecieron las alas, y que he postergado durante años. Ya no hay nada reteniéndome aquí, tan lejos del frío.


Quizás sea eso.


O tal vez solo me sofocan los treinta y muchos grados centígrados.