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domingo, 23 de febrero de 2014

Daddy Issues


Tengo 25 años y jamás he besado a un hombre. Jamás, jamás, jamás.

No es gran cosa, al principio me dieron ganas de "ver qué pedo" por pura curiosidad, por quitarme la espinita, pero las cosas se me están saliendo de control. O no, no tengo idea. No es mi intención ceñirme a "soy lesbianísima" cuando nunca lo he sido. Siempre he tenido claro que me gustan los hombres, a pesar de no haber conocido hasta la fecha a uno con quien me gustaría ser no-brother. O por lo menos uno con quien el no-brotherismo sea posible.

Supongo que parte del big deal es, honestamente, que no sé qué hacer con la parte activa de mi bisexualidad, o pansexualidad u omnisexualidad, como quieran decirle. No sé qué hacer con ella, no sé dónde ponerla para que el mundo la vea y se de cuenta que existe, para que las mujeres dejen de esperar a que sea una lesbiana hecha y derecha que no guste de los hombres y para que los hombres dejen de esperar que sea un brother hecho y derecho con el que puedan hablar de tetas, pero no agarrármelas.

Y no es nada, de verdad, no es como que en este momento pueda dar nombre y apellido del príncipe azul que quiero que me manosee las tetas y me lleve al paraíso en su corcel blanco... pero me gustaría saber qué putas hacer con la posibilidad.

Últimamente tengo los daddy issues hasta arriba. No sé si las chingomil de responsabilidades que traigo colgadas me los disparó, o que todas mis amigas se están casando, o que las hormonas se alinearon con la luna, pero la realidad, la cruel, cruel realidad es que tengo unas ganas tremendas de encontrar a un cabrón de preferencia mayor que yo, que me vuelva loca, que me lleve al cine, que salga con sus amigotes, que vaya por mi al trabajo, que se  encabrone porque no estoy lista a la hora que dije y cualquier cantidad de clichés pendejos que puedan caberme en la cabeza.

Quiero un cabrón que, no precisamente se "haga cargo" de mi, pero sí que no me tenga que soplar el peso de la relación solita, y en lugar de eso, me vea como a la fucking vulnerable, la damisela en apuros, una pinche vieja con pedos mentales que no necesita un encarguito emocional más colgado encima, que jale parejo, me urge sentir el "I got your back" y el "you got me mad", ¿nos vamos entendiendo?

No es que esté cerrada a encontrar a una mujer que me vuelva loca y con quien pueda tener una relación poca madre y jalar parejo, pero culpo mucho a las últimas 658 relaciones amorosas en plan madre-hija en las que he participado activamente como la madre. Las he amado mucho, pero ya no quiero que tener una relación signifique tener una lista de responsabilidades y obligaciones de señora de la casa.

En fin, nada contundente... sólo quería externarles mi caos mental por mis súbitos deseos de ser una niña bien, con anillo al dedo, rosales en el jardín, un perro peludo y aretes de perlas. No va a suceder, por supuesto, pero es algo que no me deja de dar vueltas en la cabeza.

Ya de la parte sexual, ni hablamos.

jueves, 21 de octubre de 2010

Whatever Dude


No estoy acostumbrada a tratar con cromosomas distintos a los míos, a menos que sea "plan brother".


Es todo bien extraño. Bien, bien extraño.


El sujeto NI SIQUIERA me parece interesante, es de esos que pasan al lado de mi y no volteo a ver... A whatever dude.


La gran diferencia es que el whatever dude no piensa lo mismo de mi. No se en que plan lo haga, pero de verdad su mirada intensa me nervea horrible, tan simple como eso.


No distingo si es por curiosidad de mi geta en la clase más aburrida de la historia, si es por mis comentarios ácidos y fuera de lugar, o nomás porque el pelo rojo le llama la atención.


El 50% de las veces que volteo me está viendo. Y me nervea. Y me hace desviar la mirada en chinga. Y me da pena. Y me cagaaaaaaaa!


Y ya.


Pinche whatever dude.


Buenas las tengan.

domingo, 13 de junio de 2010

Estirarle y encogerle..


Ando sin sueño, stalkeando en el Facebook.


Acabo de encontrar al wey que fue mi "novio" cuando estaba chica. Nada como para preocuparse, mantengo mi Gold Star. El sujetito y yo tuvimos nuestro amorío cuando estábamos en kinder/primaria y el contacto físico más cercano al que llegamos fue que me agarrara la mano mientras platicábamos en el receso del kinder.. ah! y una vez que me medio-ahogaba en una alberca y me jaló para que me agarrara de la orilla. Que lindo el, evitando mi muerte!


Pero a lo que iba.. El cabrón cuando creció tantito, luego luego jaló pa'puto. Yo en ese entonces no sabía que en unos añitos también a mi me tronaría la reversa, pero en seguida detecté que mi "ex" era tan gay como su testosterona se lo permitía.


Quien sabe cuántos años estuvo en el closet, pero ahora ya no lo oculta. Ni siquiera con su familia, pues... porque yo no es que lo oculte mucho, pero la family es otro pedo muy diferente.


Este wey no, su face está no invadido, pero si hay una que otra foto con su pior es nada, (o sus piores son nada porque hay su viariedad) con sus respectivos comentarios cursis o burlones de parte de los amigos... y en la siguiente foto, el con su familia. Así, sin pedos.


Me da envidia, chingados. No es que muera de ganas de decirle a mis papas, honestamente, no es como que sea algo que me haga sentir mejor/libre/realizada, pero el hecho de decir: "esto soy, si quieres y si te gusta, si no a la verga" definitivamente me haría sentir un poco menos rascuache. ¿Me voy explicando? Tener la libertad de no censurarme sin temor a que me corten la paga.


Anyway, después de un paseíto fugaz por mi pasado heterosexual no tan heterosexual (dadas las circunstancias), me despido por esta noche con la conclusión:


Ya quiero que "el resto de mi vida" empiece, siempre le tuve un re-chingo de miedo, pero no se que onda (o si se y nomas no se los quiero soltar) pero últimamente ya me urge dejar de estirarle y encogerle a lo que soy para caber en los requerimientos de quien chingados sea, incluyendo los míos.. los que solían ser míos. Se me cambió el cassette, quiero nuevas cosas y debería empezar a dejarme de mamadas desde AHORITA para empezar a alcanzarlas.


Por lo pronto ya tengo algo a corto plazo.. ahí si cuaja, se los digo.


Buenas las tengan!

domingo, 28 de febrero de 2010

Brother...


Ni sueño con el cada noche, ni me mantiene en vela, ni suspiro cuando se me viene a la cabeza. Me gusta tenerlo cerca, that's all.


Para el correspondo más a la clasificación de "brother" que de "amiga".


De hecho no estoy segura de que tenga aunque sea un 1% de progesterona en el concepto en el que me tiene. Muchas veces, mientras estamos juntos, me dan ganas de que la forma en la que me trata sea, cuando menos, similar a como trata a sus amigas.


Hacia mi no siento ni por asomo ese instinto protector que existe hacia las demás. No hay ese asunto de "hermano mayor" tan siquiera. Incluso la forma en la que se refiere hacia mi...


Soy su brother marica y hasta ahí.


De un tiempo para acá, se me apachurra el corazón cada que lo noto.


Hoy me quedé callada más de una vez y en lugar de recibir una respuesta ingeniosa que lo dejara desbancado (como le gusta), se tuvo que conformar con una mueca. Se me ocurrieron mil respuestas, pero no quise decirle ninguna. Ahá, lo se, eso no va a cambiar las cosas...


Pero, ¿qué se supone que haga?


It sucks. It really sucks.


Por primera vez en mi vida me gustaría ser vista como una pinche damisela en apuros.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Let me sleep... so I can dream of you!


Ayer, después de llorar como desaforada todo el día, la vida me pago bonito.


Me desperté al medio día después de soñar por no se cuántas miles de horas con "the perfect man ever" para el grueso de las hembras humanas de entre 12 y 15 años... para todas ellas, y para mi. Cof cof...


Ni siquiera recuerdo qué soñé, pero fue una de esas mañanas en las que solo puedes sonreír como retrazada mental hasta que la conciencia te regresa del todo. Me quedé tirada boca arriba hasta no se cuánto tiempo después, recordando cada detalle cursi y ñoño que me fue posible.


God sake! Yo lo se, la hormona tiene la culpa, el no es un príncipe azul, solo interpreta un personaje que en la vida real se llevaría una que otra orden por allanamiento de morada. Estoy consciente de toooodo eso, en serio.


Solo... déjenme soñar.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Mis Pupilas Lésbicas


Un tipo sentado en la mesa de al lado, se me acercó mientras cenaba con la Chumis en un barecito del centro. Tres veces. TRES.


¿Para qué?


La primera para preguntarme si mi cabello era natural, le respondí que el color no, el me dijo que se refería a los rizos y me los chuleó al grado de parecer alabanza. Otro plan, yo me reí como estúpida y le di las gracias. Pensé que era gay, honestamente, y según la Chumis tenía facha de cortapelo gai.


Pasó.


Como diez minutos después se me acercó otra vez. No se fue por las ramas, me dijo que le EN-CAN-TA-BA. Así, al chile. Mencionó, mientras repetía la palabra "mira" tres veces por enunciado, que le había encantado mi forma de ser, que era extrovertida, AVENTURERA, leal, fiel, blah, blah, blah... un diagnóstico psicológico digno de enmarcar.


A mi los ojos se me estaban saliendo y tenía la cara hirviendo de la vergüenza, además el cabrón estaba a cuatro centímetros de mi cara y yo con la espalda arqueada para poner distancia. Sonreía nerviosamente mientras le pateaba el pie a la Chumis, y el tipo no dejaba de enumerar una tras otra mis múltiples cualidades.


Concluyó en que quería conocerme más, y (milagrosamente) se quedó callado, esperando mi respuesta. La mía, fue corta:


- Si, soy tooodo eso que dijiste, pero hay un pequeño detalle: me gustan las niñas.


¡Oh tormento sin fin! Parece que le di cuerda. Me dijo que no importaba, que el lo había sospechado. Le pregunté por qué y me dio la única respuesta que no hubiera esperado jamás:


- Lo vi en tus ojos... (WTF!)

-¿En mis ojos?

- Si, tienes una mirada fuerte... lo vi en tus pupilas.


0_O


En mis pupilas. La frase DEL AÑO. No lo podía creer...


Luego me echó una letanía de lo mucho que no importaba, por que eso reflejaba lo fiel que era a mi misma y a mis principios, me elogió 56 veces más, concluyendo con que esa fuerza y esa extroversión solo lo podía tener una lesbiana y emprendió la retirada.


Me moría de vergüenza. Chumis se reía de mi y yo me reía de nervios. Le rogaba que hiciera como si fuera mi novia para quitarme al sujetito de encima, cuando éste apareció de nuevo.


"Quiero ser tu amigo, por que..." Y de nuevo mis chorrocientas mil cualidades + mi fidelidad a mis principios lésbicos. Me quedé con la boca abierta, el no parecía dispuesto a rendirse y yo sin saber que chingados decir ahora. ¿Que mas podía decir? ¿Te faltan un par de tetas para gustarme? Pero entonces, Chumis se encargó de la situación, como hembra alfa que es.


- Está bien, pero no se si yo quiera que seas su amigo, ¿me entiendes?


Uhhhh! El sujetito tartamudeó y luego se decidió a que también quería ser amigo de Chumis. Que nos admiraba, que los hombres nos envidiaban por ser tan fieles a nuestros principios, que le gustaría conocer a las dos... que no se metería (literal) con ninguna de las dos, pero que blah, blah, blah... Y en eso saca a relucir su estado de ebriedad:


- Me gustaría ser amiga de los dos.


Emmm... what? Así, el se ofreció a ser nuestra amiga. Para ese momento, tenía la cara hirviendo y no paraba de reírme, muerta de vergüenza. La Chumis no se que madres le dijo que se fue, no sin antes alabarnos a las dos mientras besaba nuestros pies.



Blusa Indie: $349.00 pesos


Botanas&Drink: $84.00 pesos


Que un sujeto te alabe por tus pupilas lésbicas: NO TIENE PRECIO.

viernes, 6 de noviembre de 2009

No es nuevo!



Y hoy, me levantan falsos.

Si, yo se que recientemente declaré mi pasión desmedida y sumamente ñoña por la película puberta del siglo: Twilight, pero el hecho de que el cabrón (léase, Robert Pattinson) me encante no se debe exclusivamente a ésto. Es mi tipo... that's all.

Me dicen doblemente ñoña por estar traumada con la película y enamorada de Pattinson. Too late, darling... siempre me han gustado ese tipo de sujetos: pelo revuelto, ojos grandes, boca antojable y mandíbula fuerte.

¿No me creen? Pregúntenle a cualquier persona que haya estado a mi alrededor cuando tenía como trece años y se me disparó la hormona por... CHAN CHAN CHAN!

Taylor Hanson




Pelo revuelto, ojos grandes, boca antojable, mandíbula fuerte... ¿les suena?

Expuesto mi punto, me retiro del aire a soñar con cualquiera de los dos.

Buenas las tengan.

sábado, 10 de octubre de 2009

Canción #10


Entonces, me amaneció contigo al lado, burlándote de situaciones tan estúpidas como la vida misma. El sol iluminaba el cielo como cuando prendes un foco detrás de una cortina.. suave, tenue, aún era de noche técnicamente, pero casi podía oler el día.


No podía ver tus ojos, pero si las sombras y los contrastes en tus gestos. El suelo y el cielo estaba lleno de gente durmiendo alrededor nuestro, lo que nos obligaba a reprimir las carcajadas y a taparnos la boca con las manos.


Tu boca arriba y yo boca abajo, cada uno en un extremo de la cama con una muralla invisible entre el dedo meñique de mi mano derecha, sobre la almohada y el ángulo de tu brazo detrás de tu cabeza. Veinte centímetros entre uno y otro, no más.


No planeaba tomar tu mano y meterla en medio de mi escote, como lo hice alguna vez hace mucho tiempo y muchas personas. Tampoco planeaba que nos besáramos tiernamente con la luna desapareciendo en la ventana. Ni que despertáramos abrazados. Nada de eso. Simplemente..


Después de hablar horas en medio de toda la gente bailando y haciendo ruido, hubiera esperado que en algún momento, entre la oscuridad, las almohadas y las risas, tus ojos se trabaran en los míos y te quedaras sin poder decir nada inteligente, al menos por un segundo. O que alargaras el brazo y el dorso de tu mano "accidentalmente" rozara por un breve instante mi hombro. O que dijeras mi nombre como iniciando una frase y después te arrepintieras de haberla iniciado. O que, en algún momento mientras estuve en esa fase entre dormida y despierta, alguno de tus dedos, el que sea, se deslizara por mi pelo, o siguiera las puntas de mis pestañas, o la línea de mi labio inferior.


No lo hiciste.


Cerraste los ojos y volaste lejos. Alcé una mano temblorosa y siguiendo el ritmo de tu respiración dibujé una línea desde lo alto de tu hombro hasta las puntas de tus dedos.


Justo en éste momento, doce horas después, estoy dejándote ir.

viernes, 9 de octubre de 2009

Invariablemente


Me gusta.


Me gusta bastante.


Invariablemente llega el momento en que me pierdo en tus ojos, o en tu boca, o en tus manos. Es una tontería, pero casi siempre es en tus manos. Las mueves como si estuvieran en el agua, como si fueran un pez siguiendo la corriente. Tienes los dedos largos y rectos, perfectos. La piel dorada, suave.. Más de una vez perdí el hilo de la conversación por quedarme perdida en la punta de tus dedos.


Invariablemente llega el momento en que digo algo que se que te va a molestar y en medio de la risa de todos, me vas a voltear a ver con los ojos entrecerrados y esa mueca de malo que me hace reírme a carcajadas. No se si es de nervios o de risa.


No lo se, últimamente no se nada.


Invariablemente llega el momento en que cobras venganza de alguna de las muchas veces que provoqué que me vieras así, como me gusta. Y dices algo desde el otro lado de la mesa, y yo me quedo viéndote apretando los labios entre las risas de todos; luego los abro para contestarte algo que te mate pero no lo logro.. y los cierro, sin emitir sonido alguno, indignada.


Entonces, invariablemente, me miras con gesto levemente culpable y me sonríes como si fueras inocente.


Y lo creo, en serio.


Invariablemente llegará el momento en el que me tengo que ir, y ofrezco llevarte, y tu aceptas. Al contrario de mi día con día, los demás me rebasan a mi, en lugar de yo a ellos, y no me paso ningún semáforo en amarillo. Jugando bien mis cartas para que los minutos en los que te tengo sentado justo al lado se multipliquen.


No dices nada fenomenal, yo no digo nada inteligente. No pestañeo creando corrientes de aire, tu no finges un bostezo para abrazarme. No me juego el pelo, ni me mojo los labios con la lengua, ni me hundo en risitas estúpidas.


Tu no lo sabes, no sabes que me gustas.


Que me gustas bastante.


Invariablemente llega el momento en que tengo que apretar el botón (maldito botón..) para quitarle el seguro a tu puerta y ver como tus dedos logran en un breve movimiento deshacerse de la trampa. Me cuesta hacerlo, tanto que tartamudeo un poco.


Invariablemente quedaremos de vernos mañana, bajarás un pie y te girarás hacia mi para despedirte.


Invariablemente a mi me dará por pedirle a todos los santos que, sin pensártelo mucho, deslices tu boca hasta la mía.


Y que me digas que te gusto.


Que te gusto bastante.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Improvisando: ¿Segura?

Escuchó sus pasos subiendo la escalera, y después, acercándose a la puerta. El débil sonido de sus nudillos contra la madera llenó el cuarto en silencio y en penumbras. Respiró hondo dos veces y se estiró para bajarse de la cama, donde había estado abrazando sus piernas y con la frente entre las rodillas desde mucho antes que el sol dejara de entrar por las ventanas. Atravesó el pequeño espacio que la separaba de la puerta, y con la mano en la cerradura, respiró hondo una vez más, sintiendo como una gota de sudor le corría por la espalda.

Al abrir la puerta, la luz le llegó a las pupilas de golpe, haciéndola bajar la mirada. Aprovechó esos segundos extras para tratar de controlar la expresión delatora que iba a dejar sus nervios en evidencia. Era lo que menos convenía justo ahora que, finalmente, había logrado convencerle de que no era una niña y de que su decisión no estaba basada (por lo menos no del todo) en los estrogenos que le invadían cada célula, cada vez que apretaba su cuerpo contra el.

Levantó la mirada al escucharle suspirar impaciente y se topó con sus ojos observandola con ansiedad, sin embargo, con una postura que evidentemente pretendía reflejar despreocupación, recargado contra el marco de la puerta. Inversamente proporcional a la posición rígida que había tomado ella, aun aferrada con la mano derecha a la cerradura.

- Hola

"Hola", debió haber salido en respuesta de sus labios, pero la voz se le quedó trabada en la garganta, mientras tensó la mano en un puño para disimular los dedos temblantes. Intentó relajar las líneas de su frente y mostrar una sonrisa enorme, equivalente a la respuesta. Los nervios estaban agotando su aparente calma, le costaba controlar la respiración y el temblor de sus manos, pero la sonrisa fue fácil: era totalmente sincera.

El también reemplazó el gesto ansioso que mantenía y le devolvió la sonrisa, mientras le cubría el puño con la mano, para después deshacerlo con facilidad y entrelazar sus dedos. Dejó de mirarle a los ojos para contemplar sus manos unidas, y mientras lo hacía, el gesto se le descompuso por un momento, momento que fue más que suficiente para que el pudiera notarlo. Intentó ocultar la evidencia inclinándose sobre su hombro para romper el contacto visual, sin embargo, no fue suficiente. El la tomó de los brazos, separándola y se miraron por largo rato.

- ¿Estás segura?

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Hielitos


El fin de semana estuvo intenso.


Por primera vez en los dos meses de encierro y el mes de recuperación, me dieron ganas de agarrar la botella y no soltarla.


Una fiesta acentuó mi mode "Party on" y me largué con mi blusa nueva a echar desmadre con mis amigos. Me llevé a mi hermanita principalmente por tres motivos:


+Para hacerla feliz.

+Para que debutara en sociedad.

+Para que me cuidara.


Las dos primeras fueron un éxito, la otra, no tanto. Sobre todo no después de cierto número de fondos y otros tantos vasos a galope. Me seguía, me acompañaba al baño, andaba pendiente, si.. pero en algún momento encontré a mi "hermano perdido", un cuate que en la vida había visto y que era mi alma gemela para el desmadre. Ustedes saben, los efectos del alcohol.


No se como ni cuando, cantábamos abrazados, mientras echábamos grandes tragos a los vasos fosforescentes. Tampoco se en qué momento me encontré lanzándole hielitos a la boca, y luego, metiéndonos hielos entre la ropa. Bastante torpe, trataba entre carcajadas de tener suficiente control en el enorme límite de mi escote.. pero los hielos me entraban hasta por la espalda, y luego el asunto lo respiré bien diferente.


Entre juego y desmadre, el cuate se me acercó bastante más de lo que ya estaba y sentí su cara lo suficientemente cerca para recobrar tantita conciencia. Le puse una mano en el pecho y lo mantuve a la distancia que mi brazo me permitió. Entre el alcohol y el buen humor, solo senti tambalearme tantito hasta que la pared tocó mi espalda y luego me despedí de el con una mano en alto.


Nada más pasó, pero lo que me sigue raspando es no haberme acordado de casi nada, hasta que mi hermana me lo fue recordando y yo fui dando flashazos.


Moraleja: NO dejar que tu hermana te cuida en una fiesta, sin advertirle que no es un comportamiento normal ni permitido el estar zorreando con un wey.



sábado, 1 de agosto de 2009

La eternidad se nos acaba.


Ésta mañana, al despertar, en mis recuerdos semi inconscientes no fuiste Julieta, si no Romeo.


Como siempre, eras un ente sin rostro, sin pista alguna de identidad; sin embargo, bastante diferente al patrón de piel tan pálida como la mía, camisa de cuadros cafés y manos largas que había aparecido de forma regular cada que se te ocurría ser mas que una sensación.


Ésta mañana, antes de despertar, pude sentirme pequeña al verte de espaldas a mi. Pude sentirme tal vez demasiado pálida cuando puse mi mano sobre la piel morena de tu espalda, quemada por el sol. Pude sentirme débil cuando, al voltear, me abrazaste fuerte. Pude sentirte enorme, enorme, cuando por más que me estiraba en las puntas de mis pies, solo podía presionar mis labios contra tu cuello. Pude sentirme aliviada de alguna pena cuando dejé caer mi cabeza en tu pecho y nos quedamos ahí, sin decir nada.


["Las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada" Jaime Sabines]


Pude sentirme flotar cuando pasaron las horas y siempre estuviste ahí, caminando a mi lado. Pude sentirte enorme, de nuevo, cuando sin querer y provocado por quién sabe qué, me hiciste caer entre las piedritas blancas de la vereda. Pude sentirme furiosa al levantarme y comenzar a caminar sin voltear a verte siquiera. Pude sentirte preocupado cuando apretaste el paso para alcanzarme, tratando de tomar mi mano poco a poco, a pesar de que te rechacé al principio. Pude sentirte suspirar, finalmente, cuando dejé de hacer berrinches y me decidí a abrazarte. Pude sentirme infantil y estúpida por haber tardado tanto en hacerlo. Pude sentirte tanto, pero tanto, con las puntas de mis dedos, sin que nada se interpusiera entre ellos y tu piel. Pude sentirme derretir cuando de la nada me besaste el oído.


Pude sentir todo eso. Todo. Puedo recordar detalles, olores, temperaturas, palabras, texturas. Siempre es así contigo, como si hubieses existido, comos si hubiésemos estado ahí.


Pero no exististe, ni estuvimos.


¿Cuánto tiempo más te va a tomar? Despertar sin ti cada mañana es agobiante.


["¿En qué lugar, en dónde, a qué deshoras me dirás que te amo? Esto es urgente porque la eternidad se nos acaba..." Jaime Sabines]

martes, 7 de julio de 2009

Mi tarde libre.


Entro a un café equis, que ni siquiera huele rico. Pido lo primero que se me ocurre, sin pensármelo mucho y cierro los ojos, añorando mis tardes en El Hoyo, o en Starbucks, o tomando café con leche en mi casa, sentada frente a la ventana.


Saco el libro que estoy leyendo por centésima vez de mi bolsa, con la pasta bastante descuidada y con el lomo lleno de rayitas por permanecer abierto tantas veces. Lo tengo desde que tenía trece años, fueron esas mismas páginas las que hicieron que mi habilidad de volar bien alto y soñar despierta se desatara irremediablemente.


Presiono un dedo a cualquier altura entre las páginas y lo abro, comienzo con un párrafo al azar, de todos modos no me toma más de cinco segundos ubicarme en la historia. Para cuando mi café llega estoy bastante lejos de ahí y solo asiento casi imperceptiblemente mientras murmuro un "gracias", sin descontinuar la línea en la que estaba.


Alguien se aclara la garganta en la mesita de al lado, y no se por que, miro de reojo. Sentado a pocos metros de mi hay un hombre con algunos años más que yo, sin embargo, una expresión bastante más infantil, de ojos grandes y cabello lacio, despeinado sobre su cabeza. Puedo notar una concentración ligeramente sobreactuada hacia el libro entre sus manos. No tiene facha de ser de aquí, definitivamente, pero tampoco de ser gringo, o europeo.


Se incorpora y levanta la vista, al mismo tiempo yo vuelvo la vista al libro y continuo con el siguiente párrafo. Escucho cuando pide otro expresso, tiene acento sudamericano.. ¿colombiano? no logro distinguir. La curiosidad me hace levantar la vista de nuevo antes de terminar la página, dejo el libro sobre la mesa y me distraigo con algo en mi bolsa, para no parecer idiota. Miro de reojo de nuevo y el abre los ojos en mi dirección, me sonrie y levanta ligeramente el libro, como si levantara una copa, brindando.


Entonces distingo el título. Es el mismo que yo estoy leyendo, sin embargo, con una portada bastante diferente. Me sale una sonrisa chueca y me siento incómoda, tanto por su gesto como por el mío. Tomo dos sorbos de café que me pasan quemando la garganta y me concentro en el libro de nuevo. No, no es cierto, no me concentro.


Maldita curiosidad. Levanto la vista una vez más, avergonzada de mi misma y de mi estupidez, y el tipo de los ojos grandes me sonríe una vez más antes de acercarse el expresso a la boca. Los músculos del cuello se me tensan y me trueno los dedos desviando la mirada. No puedo dejar de verlo, mierda, no puedo, al cabo de segundos volteo de nuevo.


En ese momento repite el gesto de alzar el libro y luego lo deja lentamente sobre la mesa, sonriendome todo el rato. Hace la silla un poco hacia atrás y apoya las manos en la mesa con gesto de levantarse.


Mi espalda se retuerce con un escalofrío. Inmediatamente tiro el libro violentamente dentro de la bolsa y me levanto, mientras doy la vuelta a la mesa, saco un billete de la bolsa de mi pantalón y lo aviento en la mesa, justo antes de atravezar el café sin voltear.


Me alejo a pasos largos y cruzo la calle, todavía con el corazón haciéndome demasiado ruido. ¿Que carajos fue eso? ¿Desde cuándo el que un tipo me sonria me hace huir despavoridamente?


La idea de haber huido me hace soltar un gruñido de molestia, algunas cuadras después. Es una estupidez. Me consideraba mucho más valiente, mucho menos "damisela en apuros".


Y ya.


Buenas las tengan.

jueves, 18 de junio de 2009

No era Romeo, pero era Julio.


Tenía el pelo negro, la boca bastante besable y unos ojotes cafés que te miraban juguetones siempre. Algunos años mayor que yo, como seis, pero en aquel entonces, en mi pubertad, parecían décadas.


Además de la diferencia de edades, había una bien grande entre mi cabeza y la de el, tanto externa como internamente. No teníamos nada en común, yo tenía puestísimos los calzones de niña casta y era más bien penosa y antisocial (incluso más que ahora). El, extrovertido y.. bastante zorro.


Todo empezó una noche, mientras acompañaba a mi madre en el negocio familiar. El calor y el aburrimiento me estaban matando lentamente, así que me fui al segundo piso como era costumbre y me senté frente a la ventana a leer por décima vez el mismo libro de siempre, con los audifonos puestos. Una bolita de papel aterrizó en la mesa y me hizo voltear hacia la calle. Sentado en las escaleras de la tienda de al lado había un individuo moviendo los labios en una frase incomprensible.


-¿Qué?

-¿Qué lees?

- ...


Me lo quedé viendo un rato, analizando la situación im-po-si-ble en la que un tipo como él se interesara en lo que una mocosa puberta como yo pudiera estar leyendo. Sonrió, seguramente notando el espacio vacío que había en mi cabeza en ese momento y me repitió la pregunta.


- Mal de Amores, de Mastretta.

- Ah..

- ...

- ¿Cómo te llamas? Yo soy Julio..

- Se quien eres.


Me quedé hablando con el, al principio monosílabas, después un poco más suelta. Algunas noches llegaba, otras muchas no, así fueron noches esporádicas como por dos meses: yo sentada frente a la ventana y el en las escaleras de abajo.


La pequeña acción de bajar las escaleras o que el las subiera siempre fue lejana. Yo sabía que mi madre era lo suficientemente inflexible para permitir que yo me acercara al "lobo feroz", aun si en un mundo paralelo, me permitiera explicarle que en los dos meses que llevaba de conocerlo, ni una sola vez había insinuado poder verme como otra cosa que una puberta con libros en las manos, más cercana a "la hermanita de un amigo" que a cualquiera de las preparatorianas copa C que andaban tras de el.


Jamás me lo encontré "de cerca" en la calle, de hecho, lo evitaba. Alguna vez lo vi a lo lejos y me saludó estirando el brazo desde el otro lado de la calle. Yo.. me puse tan roja como mi palidez me lo permitió y solté una sonrisita estúpida, mientras movía la mano ligeramente.


Una noche, poco antes de que las clases terminaran y el regresara a Veracruz con su mamá, me dio la impresión de parecer cauteloso y hablaba más bajo que de costumbre. Me preguntó acerca de mi mamá y le dio la vuelta a la conversación. Nunca supe por qué hasta hace como un mes.


Mi mamá abrió la boca y me soltó un cuento que me dio ganas de vaciarle mi gas pimienta en la cara:


Julio llegó a mi casa en algún momento, antes de esa noche. Se encontró con que yo no estaba, solo mi mamá. Se presentó y le preguntó por mi. Después, le pidió permiso (LE PIDIÓ PERMISO!) para que yo fuera con el a no se dónde. Mi mamá se limitó a decirle que no, que yo era una niña. Julio se fue. "No iba yo a dejar que salieras con ese muchacho, con lo terrible que era! Y tu eras una chiquita.." Obviamente, la noche siguiente, parecía cauteloso y hablaba más bajo que de costumbre.


No lo vi antes de que se fuera a Veracrúz. Algo pasó y supongo que no estuve la noche que el me esperó bajo la ventana, y las siguientes noches que yo si estuve, el ya no. No lo volví a ver.. no sabía dónde vivía, ni quién era su papá. Jamás intercambiamos teléfonos. Durante demasiados días me dio vergüenza acercarme con sus amigos y preguntar por el, ellos eran los clásicos "grandes" que jugaban a ser rebeldes sin causa. Demasiado para una rata de biblioteca como yo. Después se me olvidó y después, ya había pasado mucho tiempo.


Si tan solo hubiera tenido la pinche oportunidad, si mi mamá me hubiera informado siquiera que lo había rechazado por mi..


Mierda..


Solo me queda la satisfacción de saber que a mi madre se le debe de retorcer el hígado por haber ahuyentado a uno de los poquísimos (casi inexistentes) Romeos que han pasado cerca de mi. Sobre todo hoy, cuando lo único que queda de eso es el recuerdo borroso de la sospecha de Tavo.


Karma, my darling.


jueves, 30 de abril de 2009

Lectura Intensa


Ayer por la noche cerré mi puerta, asegurándome de darle dos vueltas a la llave, poner el cerrojo y clavar la cadenita de seguridad. La paranoia de estar completamente sola sin posibilidad a que nadie aparezca por mi territorio ni por equivocación me hace tomar medidas de seguridad que usualmente solo tomaría mi abuela.


Veinticuatro horas después, el cerrojo y la cadenita siguen en su lugar. No he salido de mi casa, ni a tomar aire.


Daba vueltas sin poder pegar los ojos en medio de un caos mental entre la economía flanqueante de mi familia provocada por el pinche viruz, el hecho de encontrarme en una situación que me hizo perder la confianza de alguien sumamente importante en mi vida y por último, justo antes de conseguir caer dormida, mientras el cielo comenzaba a iluminarse, los recuerdos indelebles de mis cálidos dieciséis, cantando una canción de Coldplay en la penumbra de una habitación azul.


Logré abrirlos hoy pasando el medio día. Los párpados me pesaban, pero era inevitable el salir de la cama con una pequeña gata restregándose en mi piel, y pasando insistentemente su lengua rasposa por mi mejilla.


Después de darle de comer, revisé mi e-mail como parte de la rutina "mientras me despierto" y puse a descargar tres de los cuatro archivos que una amiga me había enviado: Twilight, New Moon, Eclipse y Breaking Down.


Todo por confesarle con bastante bochorno que, durante mi aburrimiento en las vacaciones, caí en la tentación de devorar tan solo en un día el último libro de la serie dejado en mi casa por mi puberta prima la navidad pasada.


Eran las dos de la tarde cuando comencé a leer. Me paso justamente lo mismo que en las vacaciones. Un par de horas más tarde, me percaté que el tiempo no se había detenido al sentir hambre. Y sed. Y tener la pierna derecha entumida.


Me levanté por una barrita de piña y un vaso de leche. Dejé descongelando una porción de salmón para al rato. Tomé una botella de agua del refrigerador y en menos de 5 minutos estaba de nuevo frente a la computadora, leyendo.


El agua se terminó. Eran las ocho de la noche, mi casa completa estaba a oscuras, salvo por la luz del monitor iluminando mi cara y un radio pequeñísimo. Caminé sin dificultad a través del comedor y la sala hasta alcanzar con la mano un botón, el de en medio, y encender la luz de la entrada, y luego la de la lámpara de la sala. Tomé otra botella de agua del refri y me tomé la mitad en largos tragos; después, resignada a la realidad, metí el salmón de nuevo al congelador y saqué una salchicha de la puerta de abajo.


Me llevé el resto del agua al cuarto y leí de nuevo, sin parar, hasta que sentí vibrar el teléfono y terminé de leer la frase con prisa, bastante molesta.


Eras tu, siempre tan oportuna. Agradable escuchar tu voz, al grado de olvidarme del párrafo en que me había quedado por unos minutos. Siempre tan oportuna.


No volví a desviar la mirada del monitor hasta que dieron un poco más de las doce, con las últimas letras antes del punto final


"And he leaned down to press his cold lips once more to my throat."


Ningún argumento en mi defensa. Caí vilmente en las garras del consumismo puberto-adolescente del tipo "Harry Potter" y no hay nada que pueda excusarme.


Maldito amor al amor, que me hace cometer éstas bajezas..


Y que me hará devorarme las letras de Meyer que me faltan sepultada en un rincón oscuro de mi casa.

lunes, 20 de abril de 2009

Dorantes

Cuando regresé mi casa y traté de dormir, no pude. Me quedé pegada a la almohada con la forma de sus ojos dándome vueltas en la cabeza. ¿Qué lo habrá hecho tan adherible a mis cuestiones cerebrales? ¿La forma en que me miraba.. o el hecho de que sus cromosomas fueran diferentes a los míos?

Y pensar que el trámite original era saludar desde el carro con una sonrisa chueca...

sábado, 14 de marzo de 2009

Such a mess!



Tiene como un año que no me ponía tan ebria públicamente. Probablemente había tomado en esa cantidad.. probablemente, pero no en un lugar de "no-confianza", con 150 personas a mi alrededor y un escote que, estratégicamente, crecía según corrían las horas y los centilitros de alcohol.
No llegue a quedar en calidad de trapo, sin embargo tengo leves lagunas mentales y conciencia de algunas estupideces dichas. Contacto físico y confiancitas con gente con la que no las había agarrado en el trato diario durante más de seis meses, vocalización nula mientras le llegaba al tono de "x" canción de Belanova versión remix, dos de dos victorias en "foooooooooondo, foooondo!" de Bacardi Blanco con agua mineral al tiempo en vaso desechable, intento fallido de que una amiga no vomitara el baño del antro y recuerdos borrosos del amanecer siguiente, tirada el el baño de otra amiga con la blusa cayéndome sobre el hombro derecho, después en el sillón de su sala, después de nuevo en el baño...
Mi sentido del oído se agudizó, lo cual fue bastante inconveniente dado que iban a llegar a hacer una instalación eléctrica: martillos, taladros, pies con zapatos mineros. "¿Qué hice para merecer esto?" escuchaba (quedito) dentro de mi cabeza mientras me empinaba mi tercera botella de agua para pasarme dos aspirinas.
Sin embargo eso no evitó que al caer el sol, fuera de ociosa al centro a hacerme éste tatuaje temporal, y luego a ingerir algo por segunda vez en el día, que no fuera agua, y luego a una fiesta donde jugué botellita y "Yo nunca, nunca..", y propusieron en vano que Palm me besara como castigo (guácatelas!), solté que había besado y fajado a alguien "de mi mismo sexo" y CASI me hacen besar a un amigo, pero a cambio de mi virginidad osculatoria respecto al género masculino, permití que dicho amigo me "tecleara".
Dos noches seguidas.. hoy toca descanso.
Lo mismo dije ayer, espero que hoy me deje de mamadas.
Buenas las tengan.

domingo, 1 de marzo de 2009

En algún momento...


Fue en algún momento a finales de Octubre. Las hojas de los almendros se estaban cayendo, lo recuerdo por que al caminar sentía el crujido seco bajo mis pies.. Había una feria: la calle principal estaba llena de puestos de comida, de vendimias con toldos de colores y de gente caminando sin respetar el perímetro de tolerancia.

Yo nunca te había visto, sin embargo, sabías más cosas de mi que cualquiera alrededor mío elegido al azar. Hablábamos diario, por horas, y en algún momento de la noche parecíamos amigos de toda la vida, a pesar de conocernos hace apenas pocos meses.

Me decías las cosas como no estaba acostumbrada a escucharlas: al chile. Puedo afirmar que fuiste la primera persona con la que pude desechar ese filtro que tenía entre la cabeza y la lengua, deshacerme de cualquier pose a la que estuviera acostumbrada para proteger esa anormalidad de ideas que me pertenecía a los trece años.

Contigo no tenía que encajar en ningún molde, no tenía que ser el prototipo de puberta de escuela pagada, no tenía que ser "niña". Hablábamos de igual a igual, sin pudor y sin vergüenza.

Ese día sentía el crujir seco de las hojas de los almendros bajo mis pies.

Te vi de espaldas, pero mi pubertad me impidió acercarme primero (de ese día a la fecha no he podido acercarme primero.. comienzo a sospechar que no fue la pubertad). Vivíamos aquella época en la cual nuestros dos años de diferencia parecían décadas y eso, sumado a los varios centímetros entre mi cabeza y la tuya, hacían crecer un abismo a la vista de todos.

Me viste y te acercaste, sentí esos 45 segundos de incomodidad en los que te acostumbras a vincular un nickname y letras verdes, a un cabrón con ojos grandes y voz grave. Pasados esos 45 segundos, tus palabras se volvieron letras verdes y caminabamos por la feria.

En algún momento nos alejamos de la gente, atacándonos con grandes cantidades de espuma en aerosol. Escribimos nuestros nombres en el pavimento y nos embarramos pelo y piel, terminando con el sudor y el sol, barnizados con una mezcla pegajosa. Por si no fuera suficiente la sensación de pegoste, tomaste un montón de florecitas blancas de un almendro y me lo tiraste en el pelo mientras caminábamos a tu casa.

Guitarras. Pelucas. Un oso de peluche y satín rojo. Los primeros acordes de "Te quiero" de Hombres G. Una foto de ti y de mi sentados a la orilla de tu cama, sonriendo. En algún momento me pediste que subiera por unas escaleras de caracol, y al llegar a un segundo piso lleno de juguetes y cosas, sacaste de algún lugar, un costalito de tela con dos puntas de cuarzo rosa: una para ti y una para mi. Sin embargo, por planes del destino, la que era tuya dejó de ser tuya esa misma tarde, muy a tu pesar.

Y te quedaste sin cuarzo.

En algún momento, caminamos muchos años. ¿Cuántos? Siete. Siete años que a la vez parecen nada y parecen infinito. Hoy no hablamos diario, ni siquiera una vez por semana. Hoy la coincidencia de tu existir con el mío en un diámetro razonable es sumamente distanciada. Hoy los kilómetros que nos separan son una mentada de madre.

Hoy te vi y platicamos como si esos muchos años no hubieran sido caminados. Me abrazaste como reponiendo los treinta y muchos meses que habían pasado desde la última vez que dejamos de caminar, para tomarnos un tiempo y ponernos al día. Casi sentí tu mano aventándome al pelo un montón de florecitas blancas de almendro.

Hoy ya te habías ido, pero te hice regresar. Supusiste que era algo importante.

Del fondo de mi bolsa salió una cajita verde de metal, en forma de gota y con espejos en la tapa. Me mirabas con ojos de gato curioso y apoyado del otro lado de la mesa, marcabas un ritmo con los dedos. Apreté el puño y estiré el brazo. Abriste la palma de tu mano debajo de la mía y entonces dejé caer aquella punta de cuarzo rosa, que en algún momento se convirtió en dos mitades.

Hoy tu te fuiste y yo me fui, pero tu tienes la otra mitad.

martes, 16 de septiembre de 2008

Viva México

Es la primera vez en mi vida que, por ocasión del puente, no agarré mis tiliches, me subí a un camión y me fuí a pasar dos días a mi Pueblo Bicicletero.

Tareas, proyectos, mamadas.. el caso es que me quedé y agarré plan "de muerte" con unos amigos. Primero era irse a sabrosear ciertos sujetos que iban a tocar a un antro.. y después seguirla en casa de un tipo, amigo del amigo de blah.. hasta morir.

Me negué a vestirme de verde, de blanco o de rojo. Nada. Ni un arete. Negrito clásico y tacones de prosti. Si, tacones, es un lugar bien pinche fresa entonces.. tacones..y me quedan grandes.

Llamadas insistentes de cierta persona con alcohol en la sangre... lo pienso y decido que no es prudente contestar. Ella no piensa lo mismo, me llama más. Mensajes explicando que no voy a contestar. Sigo recibiendo llamadas. Recibo un mensaje que solo, SOLO ebria pudo haber escrito y decido, por su bien y su cruda moral para el día siguiente, sugerirle que ya no abra más la boca par que hoy no se de de topes..

Una sangría y dos limonadas eléctricas después, se arma la party. Saco mi heterosexualidad al máximo y gusto de los cuerpos al límite de perfección, puestos en movimiento.. y que movimiento! Soy bien zorra.. sin embargo después de X número de cabrones que me habían visto las bubis a travez del escote, valiéndome madres.. llega ese que impone y hace que me toque la nariz*..

Cuatro de la mañana. En camino a la muerte. Abandono los tacones. Cuando llegamos la mayoría ya anda happy, y uno o dos, bastante pedos. Divertidísimo. Bailamos idioteces. Se empieza a agarrar ambiente. Se compra más alcohol (actividad ilegal..). Se toma más alcohol. Se hace fondo. Se sacude la cabeza de uno, y a uno, obviamente, se le mueve el piso.

Sale el sol. Se sigue moviendo el piso. Mi escote, en éstos momentos, es un peligro. Mi pelo es u desastre. Mi delineador ya no delinea nada. Mi humor está bieeeeen reventado. Se comen cheetos. Se canta. Se baila chenchualón. Se le lleva serenata al wey que ya cayó dormido.

Siete de la mañana. Tengo sueño. Dormito por ratos en la escalera. Ya no estoy tan peda. De hecho ya no estoy peda. Aviso mi partida. Me despido. Me agarran una nalga. Le pego al amigo. Me subo a mi carro. Me tardo en arrancar por que hay gente en mi ventana. Me voy.

Siete y media. Viva México.

*Me toco la naríz cuando pienso en cosas
jariosientas o me pone nerviosa alguien
en ese aspecto..dato cultural..

lunes, 15 de septiembre de 2008

DRAMA EXISTENCIAL


Mi asexualidad se torna heterosexualidad.. o en bisexualidad con inclinación a los hombres.. o que se yo!
Que resulta que.. después de muchos, muchos meses de que nadie (legalmente posible) hiciera que se me resorteara el calzón, me hice asexual. Si, sabroseaba tanto mujeres como hombres, pero pues eso no cuenta, lo hacen hasta las santísimas monjitas.. bueno, supongo que ellas solamente a los hombres..o no se.
El caso es que, señores asiduos lectores, declaro formalmente que no nada más dejé de ser asexual y me convertí en bisexual de nuevo, si no que, además, tengo cierta inclinación, notablemente marcada, hacia los individuos sin bubis y con "paquete".
Crisis. Drama. Destrucción.
"Lo dices como si fuera dramático" me dijo mi roomie.. Y LO ES, CHINGADOS! En la vida se me había metido la idea/obsesión de estar con un sujeto de género masculino.
Y hoy en la mañana me desperté con el recuerdo vago de un sueño bastante realista, en donde yo, extrañamente, terminaba en make out ligero con un amigo..
I wanna die right now..