
Hace unos días hice un berrinche... si, otro, ¿qué tiene de nuevo?
Pues que no estaba enojada con nadie más que conmigo.
Descubrí en medio de una conversación, que en no se que punto de éste último año, me convertí en lo yo llamo una "Pendeja". Un chingo de aspectos que caben dentro del concepto en mi cabeza, se ven reflejados en quien soy en éste momento.
Y no, no me gusta.
Eché la cabeza hacia atrás y me vi en situaciones tan pinchemente jodidas, que me da vergüenza recordar. Esperar, esperar, esa es la palabra clave. Esperando a que me llamen, a que se decidan, a que se aparezcan, a que lo digan, a que me inviten, a que dispongan de tiempo, a que quieran...
¡Esa no soy yo! Carajos...
Bastó con dejar el comportamiento de Hija de Puta, bajar defensa, dejar de huir, para que el mundo entero dejara de perseguirme. En el momento en el que no mandé al carajo la situación que debí haber mandado, las cosas se vinieron hacia abajo, y desde entonces, todo crece como bola de nieve.
Recuerdo con cierta nostalgia cuando era cuestión de levantar el teléfono para que apareciera a los cinco segundos alguien, para hacer lo que a mi se me diera la gana. Si, el precio era que no existían los besos tiernos, el dormir abrazadas, las mariposas en el estómago... pero vamos a ponernos sinceros: tampoco han existido en los últimos... ¿cuántos meses?
¿CUÁNTOS?
Vale, y desde entonces llevo esperando.
"¡Que pendeja!" sería algo que yo pensaría de una persona como yo.
No me gusto, por Pendeja no m gusto, por falta de huevos, por falta de intensidad, por haberme puesto el mandil. Reitero, esa no soy yo...
No se si el próximo año estaré dispuesta a pagar el precio de nuevo... ni siquiera se si, en caso de decidirme a pagarlo, las cosas funcionarán como antes.
Lo que tengo claro es que no quiero ser como soy ahora, ni remotamente cercana.
We'll see...
