También me gusta leer lo que piensan de lo que pienso. Comentarios, por favor!

viernes, 6 de noviembre de 2009

No es nuevo!



Y hoy, me levantan falsos.

Si, yo se que recientemente declaré mi pasión desmedida y sumamente ñoña por la película puberta del siglo: Twilight, pero el hecho de que el cabrón (léase, Robert Pattinson) me encante no se debe exclusivamente a ésto. Es mi tipo... that's all.

Me dicen doblemente ñoña por estar traumada con la película y enamorada de Pattinson. Too late, darling... siempre me han gustado ese tipo de sujetos: pelo revuelto, ojos grandes, boca antojable y mandíbula fuerte.

¿No me creen? Pregúntenle a cualquier persona que haya estado a mi alrededor cuando tenía como trece años y se me disparó la hormona por... CHAN CHAN CHAN!

Taylor Hanson




Pelo revuelto, ojos grandes, boca antojable, mandíbula fuerte... ¿les suena?

Expuesto mi punto, me retiro del aire a soñar con cualquiera de los dos.

Buenas las tengan.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Golpeando el fondo...


¿Se acuerdan de cómo era antes comer catsup/ketchup/brebaje fabricado a base de tomates, vinagre, azúcar, sal y condimentos varios?


Todo un acontecimiento que empezaba, en mi caso, en subirme en el primer nivel de la alacena para poder llegar al segundo estante, alargar la mano y alcanzar el frasco, mientras contenía la respiración.


Después estaba la lucha entre la tapa y mis manos, ya de por si pequeñas a esa edad, restándole los centímetros que me robó la genética. Lo único más difícil que abrir el frasco de catsup, era abrir el de la mermelada de fresa.


Y por último, el episodio que llamaré "golpear el fondo". Creo que no necesita mayor explicación, pero para quien no lo recuerde: en aquellos entonces (digamos, principios/mediados de los 90's) la consistencia de la catsup era taaaan espesa que podías voltear la botella sin que ésta se despegara del fondo y dado que estaban embasadas en frascos de vidrio, no podrías recurrir al "squizz" al que estamos acostumbrados ahora.


La opción uno era ser precavido y dejar la botella de salsa parada sobre la tapa durante algunos varios minutos antes de que la fueras a utilizar. Como desde que nací no soy precisamente precavida, siempre recurría a la opción dos, mucho más divertida:


Agarrar con fuerza la botella abierta, con la "boca" en dirección a tu comida mientras con la otra mano le dabas golpecitos rápidos pero fuertes al fondo. Todo ésto mientras le calculabas que "ploc" de catsup le diera, ya no a la porción de comida... al plato, mínimo.


En ese entonces podías ponerle catsup a tus papitas sin que se hicieran caldosas y aguadas, podías ponerle a tu sándwich o a la pizza sin que se desparramara por todos lados.


Que años de gloria, aquellos...


Hoy en día es triste que la única marca que te ofrezca eso sea gringa (Heinz), habiendo tantísimas marcas mexicanas. He probado todas, o casi todas... y el denominador común es la consistencia aguada y el sabor a catsup de hamburguesero de esquina.


Y ya...


Buenas las tengan.

martes, 3 de noviembre de 2009

In my head...


De repente me da por soñar.

Que raro, ¿no? Nada sorprendente que a una escritora frustrada se le de lo de soñar... La cosa es que me da por soñar despierta: mientras corren los minutos en una clase aburrida, mientras camino hacia el edificio de al lado, mientras manejo en línea recta por las mañanas, mientras me baño, mientras tomo notas textuales del pizarrón, mientras interactúo robóticamente en una comida familiar...

Es cuestión de darle "Play" y empezar a volar. Práctico, claro, por que todo el tiempo del mundo no es suficiente para soñar, sin embargo corres el riesgo de volarte demasiado y empezar a hacer las cosas de forma mecánica. He llegado a escribir una página completa de notas y al final no tener idea de qué escribí, o de terminar una llamada telefónica con mi madre sin recordar realmente qué me había pedido que hiciera, o manejar durante veinte minutos sin estar completamente consiente de los topes, de los semáforos, del tiempo/espacio...


A veces, muy de vez en cuando, las personas se dan cuenta. Respondo una incoherencia, digo un pensamiento en voz alta, me la paso en monosílabos... supongo que imaginan que estoy distraída, o que tengo sueño. Esas son las escusas que siempre doy.


Habrá algún día, espero, que la realidad sea más interesante que lo que hay dentro de mi cabeza. Y entonces solo entonces me mantendré despierta.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Me sigue haciendo falta


Me sigue haciendo falta. ¿Qué cosa? No lo se, pero cuando por las noches hago inventario, hay un espacio vacío en mi cama. También cuando está nublado, como hoy, y me dan ganas de quedarme en la cama por siempre, cuando se me llenan los ojos de lágrimas y no puedo soltar ni una sola, cuando todos los semáforos están en verde y me convierto en sonrisa, cuando camino una calle demasiado oscura, cuando repito una toma mil veces y me sigue saliendo mal, cuando no me inspiro a pesar de tener ganas de escribir, cuando escucho una canción de amor, cuando las cosas no me salen como quería, cuando quiero escuchar algo que nadie sepa, cuando me despierto por las mañanas con ganas de llevar el desayuno a la cama, cuando tengo frías las manos, cuando me quedo sola en mi casa, cuando el "tic-tac" del reloj de la cocina me vuelve loca por las noches...
No se que es, pero me sigue haciendo falta.