También me gusta leer lo que piensan de lo que pienso. Comentarios, por favor!

miércoles, 5 de agosto de 2009

¿Quiénes seríamos?


[Respuesta al post de Palm]


No se quien sería de no haber vivido todo eso que viví en mi infancia jodida, pero no sería yo..


Probablemente pensaría diferente a como pienso ahora, escucharía diferente, viviría diferente.. probablemente sería alguien sin tantos problemas, sin tantas inseguridades, sin tantos mecanismos de defensa.


Probablemente sería la amiga Teresiana o Godwineana de la Güera fiestera Tipo Cielo No. 345 en la que te hubieras convertido de no haber vivido lo que viviste y nuestra más grande preocupación sería que nadie llevara la misma ropa que nosotros éste sabado, o salir en la portada de Gente Bien.


Pero no fue así, amor de mis amores. Vivimos mal y nos fue peor, eso acabó con nuestra autoestima y nuestra seguridad, haciéndonos sentir bichos no queridos e incomprendidos.


Y hoy estamos las dos, yo con un tinte rojo dos rayas arriba del pantone permitido en Gente Bien y tu con tus "caídas a la alberca".

Si, todo eso.

Pero nos amamos con locura.


P.D. La imagen es una pobre imitación de ti y Pipinelo.

P.D.2 Te re-quiero

Invasión


El asunto de la privacidad y el perímetro personal va a estar medio jodido en los próximos días.


Resulta que la familia completa se deja caer por mi pueblo, todos, pero TODOS. Tendré una tribu de mocosos, en su mayoría indeseables, pegados a mi espalda. Una manada de tíos del tipo "no te veía desde que eras de éste tamaño" merodeándome, queriendo saber por qué me decidí a estudiar Comuicación, si es tan poco redituable, a qué rama me voy a inclinar y haciendo cara de desaprobación cuando diga que NO SE, para evitarme el choro mareador de que "escribiendo te mueres de hambre".


Por todo eso y más, estaré poco disponible. No es como que me vaya a desaparecer de la faz de la tierra (a menos que la invasión sea intensa), pero si andaré media perdida.


Buenas las tengan.

lunes, 3 de agosto de 2009

Familia, creo que soy adoptada.


Estaba preocupada por estar perdiendo mi marca, tan lejos de todo lo que soy, pero las festividades próximas me han hecho ver que no es así.


Sigo siendo "la rara", gracias a Dios.


La que giró los ojos y respiró fuerte cuando sugirieron una fuente de chocolate color rosa. La que propuso una canción chida para "la gran entrada" en vez de "eres tu mi principe azul" versión instrumental. La que se rió en el ensayo y no fue a la sesión de fotos.


La que sigue rogando de rodillas todas las tardes por que el brindis no lleve las frases "quince primaveras", "los valores que te han inculcado tus padres", "dejaste de ser una niña para convertirte en una mujercita" y "desplegar tus alas y volar".


La única que se eligió un discreto satén en vino en lugar de shantu y encajes. La que se compró unos zapatos altísimos, altísimos que parecen de puta y no los que una dama se pondría. La que le mandó a quitar el único pinche moño a su vestido en lugar de mandarle a bordar Swarovski. La que no quiere peinado de tres pisos ni maquillaje de salón. La que pidió que le pronunciaran el escote.


Benditas sean mi simpleza, cinismo, sarcasmo y putería, que me permiten seguir siendo sintiendo que la cigüeña se equivocó de nido.

sábado, 1 de agosto de 2009

La eternidad se nos acaba.


Ésta mañana, al despertar, en mis recuerdos semi inconscientes no fuiste Julieta, si no Romeo.


Como siempre, eras un ente sin rostro, sin pista alguna de identidad; sin embargo, bastante diferente al patrón de piel tan pálida como la mía, camisa de cuadros cafés y manos largas que había aparecido de forma regular cada que se te ocurría ser mas que una sensación.


Ésta mañana, antes de despertar, pude sentirme pequeña al verte de espaldas a mi. Pude sentirme tal vez demasiado pálida cuando puse mi mano sobre la piel morena de tu espalda, quemada por el sol. Pude sentirme débil cuando, al voltear, me abrazaste fuerte. Pude sentirte enorme, enorme, cuando por más que me estiraba en las puntas de mis pies, solo podía presionar mis labios contra tu cuello. Pude sentirme aliviada de alguna pena cuando dejé caer mi cabeza en tu pecho y nos quedamos ahí, sin decir nada.


["Las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada" Jaime Sabines]


Pude sentirme flotar cuando pasaron las horas y siempre estuviste ahí, caminando a mi lado. Pude sentirte enorme, de nuevo, cuando sin querer y provocado por quién sabe qué, me hiciste caer entre las piedritas blancas de la vereda. Pude sentirme furiosa al levantarme y comenzar a caminar sin voltear a verte siquiera. Pude sentirte preocupado cuando apretaste el paso para alcanzarme, tratando de tomar mi mano poco a poco, a pesar de que te rechacé al principio. Pude sentirte suspirar, finalmente, cuando dejé de hacer berrinches y me decidí a abrazarte. Pude sentirme infantil y estúpida por haber tardado tanto en hacerlo. Pude sentirte tanto, pero tanto, con las puntas de mis dedos, sin que nada se interpusiera entre ellos y tu piel. Pude sentirme derretir cuando de la nada me besaste el oído.


Pude sentir todo eso. Todo. Puedo recordar detalles, olores, temperaturas, palabras, texturas. Siempre es así contigo, como si hubieses existido, comos si hubiésemos estado ahí.


Pero no exististe, ni estuvimos.


¿Cuánto tiempo más te va a tomar? Despertar sin ti cada mañana es agobiante.


["¿En qué lugar, en dónde, a qué deshoras me dirás que te amo? Esto es urgente porque la eternidad se nos acaba..." Jaime Sabines]