
Ésta mañana, al despertar, en mis recuerdos semi inconscientes no fuiste Julieta, si no Romeo.
Como siempre, eras un ente sin rostro, sin pista alguna de identidad; sin embargo, bastante diferente al patrón de piel tan pálida como la mía, camisa de cuadros cafés y manos largas que había aparecido de forma regular cada que se te ocurría ser mas que una sensación.
Ésta mañana, antes de despertar, pude sentirme pequeña al verte de espaldas a mi. Pude sentirme tal vez demasiado pálida cuando puse mi mano sobre la piel morena de tu espalda, quemada por el sol. Pude sentirme débil cuando, al voltear, me abrazaste fuerte. Pude sentirte enorme, enorme, cuando por más que me estiraba en las puntas de mis pies, solo podía presionar mis labios contra tu cuello. Pude sentirme aliviada de alguna pena cuando dejé caer mi cabeza en tu pecho y nos quedamos ahí, sin decir nada.
["Las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada" Jaime Sabines]
Pude sentirme flotar cuando pasaron las horas y siempre estuviste ahí, caminando a mi lado. Pude sentirte enorme, de nuevo, cuando sin querer y provocado por quién sabe qué, me hiciste caer entre las piedritas blancas de la vereda. Pude sentirme furiosa al levantarme y comenzar a caminar sin voltear a verte siquiera. Pude sentirte preocupado cuando apretaste el paso para alcanzarme, tratando de tomar mi mano poco a poco, a pesar de que te rechacé al principio. Pude sentirte suspirar, finalmente, cuando dejé de hacer berrinches y me decidí a abrazarte. Pude sentirme infantil y estúpida por haber tardado tanto en hacerlo. Pude sentirte tanto, pero tanto, con las puntas de mis dedos, sin que nada se interpusiera entre ellos y tu piel. Pude sentirme derretir cuando de la nada me besaste el oído.
Pude sentir todo eso. Todo. Puedo recordar detalles, olores, temperaturas, palabras, texturas. Siempre es así contigo, como si hubieses existido, comos si hubiésemos estado ahí.
Pero no exististe, ni estuvimos.
¿Cuánto tiempo más te va a tomar? Despertar sin ti cada mañana es agobiante.
["¿En qué lugar, en dónde, a qué deshoras me dirás que te amo? Esto es urgente porque la eternidad se nos acaba..." Jaime Sabines]