Cuando era pequeña y venía a pasear a
Mérida, siempre me emocionaba mucho ver el tren pasar por la calle, como si fuera bien normal que los trenes pasaran por las calles..
Me vine a vivir acá y, al principio, no me tocó vivir cerca de donde pasaba el tren, solo lo oía desde mi escuela y muy de vez en cuando. Después, creo que dejó de pasar, ni desde la escuela lo escuchaba, y viví cerca de donde pasaba por los últimos 2 años sin que el tren pasara, pero..
El tren pasa de nuevo...
Y no me emociona más.
No
nada más no me emociona. ¡Lo odio!
Pasa en los horarios más pinche
jodidos del universo, usualmente, horas pico. Lo escucho en las mañanas, al grado de hacerme despertar, justo ahora, a las cuatro de la tarde (hora en la que en un día normal, trato de dormir), está pasando haciendo un pinche
ruidero descomunal. Además tiene el maravilloso horario nocturno, justo en los 4 o 5 minutos en los que no estás ni despierta ni dormida.. ¿los ubican? Bueno, el maquinista también, aparentemente.
Además de ser
her-
mo-so encontrártelo en la 60, en hora pico.. haciendo ese
ruidito sutil mientras tratas de manejar sin volverte loca, esquivando carros para quedar lo más lejos de el causante de una posible
sordera (o en su defecto, una agradable crisis nerviosa).
Por mi
Thomas la Locomotora y todos sus amigos se pueden ir
directito a chingar a su madre.